Acre y Goliat: Un estado brasileño lucha para acabar con la deforestación

14 de mayo de 2014 Kelley Hamrick

El estado brasileño de Acre recientemente adjudicó 6.5 millones de Reales (USD$2.9 millones) a programas indígenas de servicios ambientales bajo el pionero Sistema de Incentivos para Servicios Ambientales (SISA) del estado. Aquí una profunda inmersión en SISA y sus instituciones.

Ubicado en el corazón de la Amazonía, Acre, Brasil abarca alrededor de 15 millones de hectáreas de tierra, la mayoría de la cual el estado se las ha arreglado para mantenerla intacta. Sin embargo, los esfuerzos de conservación son constantemente retados por la gran dependencia económica en la agricultura, ganadería y productos forestales y una pequeña economía comparada con los otros estados brasileños (el tercero más pequeño de los 27 estados). Acre se encuentra ahora en una misión de resolver el problema por medio de pagos integrales por programas de servicios ambientales, iniciando con financiamiento de carbono.

 

EL PRIMER PASO ES EL MÁS DIFÍCIL

El estado no siempre ha adoptado un modelo de desarrollo económico sustentable. El movimiento despegó gracias a Chico Mendes, un recolector de caucho y activista ambiental. En los 80s, las marginadas comunidades recolectoras de caucho estaban perdiendo tierras por compañías madereras y rancheros ganaderos. Mendes propuso la creación de reservas extractivas que permitieran a gente del bosque vivir sustentablemente. Su asesinato en 1988 llamó la atención mundial hacia la lucha de las comunidades forestales de la Amazonía.

Al momento de su muerte, el grupo de Chico Mendes era políticamente marginado. Cobertura masiva a nivel nacional e internacional – incluyendo un artículo en el New York Times – impulsaron a sus compañeros ambientalistas fuera de la oscuridad hacia la arena política.

Desde que el grupo ha ganado reconocimiento, los colegas de Mendes han ganado posiciones políticas considerables. La más prominente es Marina Silva, quien después se convertiría en Ministra de Ambiente en Brasil bajo el mandato del expresidente Lula da Silva y actualmente es precandidata en la carrera para las próximas elecciones presidenciales. Otro miembro es Jorge Viana, quien fungió como gobernador de Acre de 1998 a 2007.

Tal como el Director de Políticas de Bosques Tropicales de Environmental Defense Fund (EDF), Steve Schwartzman , recuerda, eso marcó el drástico punto decisivo en el gobierno. Antes de Viana, “El símbolo máximo de la forma en la que el gobierno trabajaba en Acre era un canal en la ciudad – el canal maternal. Era básicamente una alcantarilla abierta que corría a través de este bosque de matorrales donde la gente tiraba su basura (a pesar de los proyectos de limpieza)…Era el símbolo de la corrupción del gobierno. “Su viaje de vuelta a Acre después de la elección de Viana fue como regresar a otra ciudad; y más importante, el canal había sido limpiado y transformado en un parque.

Entra aquí para saber más sobre el componente indígena de SISA.

Desde entonces, el Partido de Trabajadores ha permanecido en el poder – y ha trabajado intensamente para construir una economía basada en el uso sustentable del bosque en Acre. Una de las primeras piezas de la legislación ambiental fue aprobada – la ley Chico Mendes en 1999 – y marcó el inicio del doble énfasis del gobierno sobre ecología y economía. Ésta provee subsidios a residentes forestales tradicionales (tales como extractores de caucho y recolectores de nueces) para recibir pagos por la conservación de la biodiversidad y otros servicios ambientales provistos por su trabajo, mientras también buscan darle valor a los productos forestales por medio de la creación de nuevos mercados. Desde entonces, el gobierno ha ayudado a construir fábricas para condones de caucho natural, muebles, pisos de madera y procesamiento de nueces sustentables.

La ley Chico Mendes ilustra el enfoque repetitivo desde entonces: similarmente leyes subsecuentes han dado mimo peso al crecimiento global y a la preservación de la naturaleza como el acertadamente llamado Plan de Zonificación Económico y Ambiental (ZEE –AC) El ZEE, aprobado en 2007, soporta el trabajo de campo para el programa más amplio, el Sistema de Incentivos para Servicios Ambientales (SISA) del estado, por medio de la división de toda la tierra en zonas.

 

CRECIENDO VERDE CON REDD

SISA fue aprobado en 2010 y fue catalogada por expertos de mercados como integral y vanguardista. Beto Borges de la Iniciativa de Comunidades y Mercados de Forest Trends, concluyó que Acre es, “El más avanzado de todos los estado amazónicos en Brasil en desarrollar e implementar políticas PSA…un estado con un registro comprobado de conservación forestal e involucramiento de comunidades tradicionales.”

Después de consultas masivas con los participantes, la ley también incluyó la creación del Instituto de Cambio Climático y Regulación de Servicios Ambientales, la Comisión Estatal para la Validación y Monitoreo, una Compañía para el Desarrollo de Servicios Ambientales (CDSA), un Comité Científico y una Oficina para el Ombudsman (ver Instituciones SISA).

Con el marco básico, SISA busca desarrollar programas que evalúen bosques, biodiversidad, agua, suelo, clima y conocimiento tradicional/cultural.

Los Incentivos para Servicios Ambientales de Carbono de SISA (ISA Carbon) es el que lleva más camino avanzado de todos los programas; también ha recibido grandes elogios del WWF, el Grupo de Trabajo de Gobernadores para el Clima y Bosques, entre otros como uno de los programas subnacionales de carbono forestal más avanzados del mundo.

Mientras esta iniciativa engloba proyectos de Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación forestal (REDD), también enfatiza el mantenimiento de la cobertura forestal actual. Por esta razón, Acre mantiene metas jurisdiccionales, para que los beneficios del carbono puedan ser adjudicados a todos los participantes del mantenimiento o mejoramiento del bosque.

Para alcanzar esto, Acre se ha aliado con el Verified Carbon Standard (VCS) para desarrollar un enfoque jurisdiccional. El marco de REDD+ Jurisdiccional y Anidado (JNR), lanzado en 2012, ofrece el único marco integral para la contabilidad y verificación jurisdiccional hasta el momento. Acre se convirtió en la primera jurisdicción en pilotear el marco JNR. Ya que el estado permanece a la vanguardia del desarrollo de este marco, se espera que se convierta en el primer programa jurisdiccional en proveer compensaciones REDD.

Estas acciones han sido exitosas en el establecimiento de Acre como líder en REDD – tanto en Brasil como a nivel mundial. Desde su inicio, el estado ha sido preferido por desarrolladores de proyectos de carbono forestal quienes lo han elogiado no sólo por las reglas legislativas sino también por la voluntad del estado para trabajar con ellos y por la transparencia de la información. “Son los mejores en el mundo cuando se trata de trabajo jurisdiccional subnacional en REDD,” comenta Brian McFarland del Carbon Fund. De hecho, REDD ha sido tan exitoso en Acre que, de acuerdo con el Reporte 2013 de USAID, aporta alrededor del 65% del total del abastecimiento de créditos en Brasil.

 

RUMBO A LA ECONOMÍA FORESTAL

Sin embargo, Schwartzman subraya que el carbón es la primera, pero no la única consideración para SISA. “El carbono es uno de los elementos en una estrategia más amplia. Mucho antes de que a gente hablara de los créditos de carbono, ellos (el Partido de los Trabajadores) estaban considerando el desarrollo sustentable…han estado pensando en economía forestal sustentable desde cuando Chico Mendes vivía.”

Este es el principal conductor del éxito de Acre, así como el principal reto para cualquier estado que busca replicar SISA. Tal como Anthony Anderson, Especialista en bosques y clima en WWF-Brasil, explicó durante una presentación en Acre, el principal reto es que SISA es un programa y no un proyecto. Mientras que el proyecto tiene metas discretas, “un programa está basado en una estrategia estatal…Debe de estar basado en políticas públicas en muchos sectores, no sólo en políticas ambientales, pero principalmente políticas sociales y económicas.” Uno de los instrumentos políticos más exitosos, añade, es la ley de zonificación que le da forma a las políticas de desarrollo de Acre.

Alberto Tavares, Director y Presidente de la Compañía para el Desarrollo de Servicios Ambientales (CDSA) también recalcó el plan ZEE de Acre como esencial para el crecimiento económico y el éxito de SISA. En lugar de apoyarse en madera u otras materias primas, él explicó que el estado debe buscar la diversificación y añadirle valor a los productos actuales.

Una iniciativa reciente es el cultivo de peces, el cual fue concebido como una alternativa para producir proteína animal por medio de la ganadería. Con un apoyo inicial del gobierno, el sitio es ahora propiedad de dos cooperativas. Además del cultivo de peces, el gobierno también apoyo la creación de un edificio para freír el pescado; un moderno molino para producir alimento para peces; y una planta para procesar la pesca resultante. Las cooperativas permiten a los granjeros pequeños y medianos comprar pescado y alimentar más barato mientras tienen fácil acceso al procesamiento.

De manera similar, en las fábricas de nueces y caucho (las cuales buscan darle valor agregado a productos forestales no madereros), el gobierno también es un socio de las cooperativas comunitarias. “Acre está promoviendo y recaudando el dinero, e invirtiendo en fábricas, mientras al mismo tiempo lleva consigo a la comunidad al negocio como socia…Creemos que, al mismo tiempo que reducimos la deforestación, podemos aumentar GDP. Y eso fue lo que pasó en los últimos 10 años en Acre,” explica Tavares.

 

VIENDO HACIA EL FUTURO


El trabajo fuerte hecho durante los últimos años ha empezado a rendir frutos. Entre 2001 - 2010, el estado tuvo una tasa de crecimiento GDP por arriba del promedio – 6% comparado con el 4.9% de Brasil. Además, GDP ha aumentado mientras que la deforestación ha disminuido: Acre ha mantenido una cobertura forestal a pesar de enfrentar recientes eventos de retroceso en estados amazónicos vecinos. Sin embargo, los retos continúan – siendo el mayor que a pesar del progreso, Acre permanece como una de las menores economías de Brasil (con un GDP estatal per capita por debajo del 60% del promedio nacional).

Mientras el estado tiene pagos reforzados para esquemas de servicios ambientales por medio de un fuerte compromiso político y compromiso de los participantes, la tan esperada demanda privada no se ha materializado.

Esto no ha limitado a Acre; la falta de demanda por los créditos de carbono es un reto que enfrentan todos los proyectos de carbono forestal en el mundo. El estado ha empezado a explorar nuevos mecanismos de financiamiento, pero no ha mostrado todavía ninguna solución en concreto.

Por otro lado, el éxito conlleva un reto por si mismo. “El canal es historia, esa es la nueva norma,” explica Schwartzman. “Los mercados ambientales no se han desarrollado a una tasa necesaria para basar la política de desarrollo en ellos.”

 


Kelley Hamrick es Asistente de Investigación en el Programa de Carbono del Ecosystem Marketplace. Puedes encontrarla en khamrick@ecosystemarketplace.com

Artículo traducido por Valorando Naturaleza

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