América Latina concentra la mayoría de proyectos REDD en el mundo, y una gran parte del financiamiento

Photo credits: Unidad de Apoyo de ICAA
6 de marzo de 2014 Ramiro Escobar

La semana pasada se tomó el pulso al mercado del carbono forestal en el mundo y de las fuentes de financiamiento que existen en Colombia, Ecuador y Perú para REDD+ durante el Intercambio Regional organizado por Valorando Naturaleza y la Iniciativa para la Conservación en la Amazonía Andina (ICAA) en Bogotá. La región aparece como la que tiene más proyectos REDD, aún cuando en cada país existen distintas modalidades y fuentes de financiamiento.

“En el 2012, América Latina originó el 80 por ciento de los créditos REDD a nivel global”, sostuvo Carina Bracer, directora de Valorando Naturaleza (VN), durante el Intercambio regional que esta organización e ICAA llevaron adelante en la capital colombiana los últimos días del mes de febrero. De las 956 millones de hectárea de bosque que hay en la región, agregó, 11.3 millones de hectáreas tienen proyectos de carbono. También señaló que la mayoría de ellos tienen que ver con el manejo forestal sostenible, pues la ausencia de este es un impulsor de la deforestación en la región.

Su ponencia, resume el informe del ‘Estado de los Mercados de Carbono Forestal 2013’, dio cuenta del rastreo que se ha hecho, desde hace 4 años, de dicho mercado, en el que se han movido USD$900 millones, dirigidos especialmente al manejo de bosques en el mundo. Brasil, de acuerdo a la ponencia, es el país latinoamericano que tiene más fondos comprometidos para iniciativas REDD, que en su mayoría han sido canalizadas hacia el Fondo Amazónico según la iniciativa REDDX (que dá seguimiento al financiamiento para REDD en 13 países, 6 en la región latinoamericana).

Bracer también habló del crecimiento de proyectos que tienen que ver con la Mejora de la Gestión Forestal, con la Gestión de Suelos, con la Forestería y la Agroforestería, y con la Reforestación y la Aforestación (sembrar árboles donde antes nunca los hubo).

Otros datos nuevos que ofreció consignan la mayor participación comunitaria en los proyectos REDD y el hecho de que varios de ellos pasan ahora por procesos de consentimiento, libre, previo e informado (un instrumento que surge del Convenio 169 de la OIT sobre Pueblos Indígenas), algo que, como sostiene Bracer, “hace pocos años podría parecer sorprendente”. A eso se añade el hecho de que América Latina atrae proyectos REDD “tres veces más de lo que atraen otras regiones”. La mayoría del flujo de dinero para ellos viene de capitales privados.

 

RASTREO DEL FINANCIAMIENTO PARA REDD EN COLOMBIA, ECUADOR Y PERU

En Colombia, por ejemplo, de acuerdo a la presentación de Roberto Gómez Charry quien lidera el análisis de la Iniciativa REDDX para ese país, entre el 2009 y el 2012 hubo más de 34 millones de dólares comprometidos para acciones REDD y un desembolso de 19 millones de ellos. La mayor parte de las donaciones provino de USAID, aunque también de la Moore Foundation, y agencias de los gobiernos holandés, francés, inglés, noruego y finlandés. El propio Estado colombiano, a través de COLCIENCIAS (Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e Innovación), participa de la financiación de estas iniciativas.

Las diversas acciones REDD, además, se diseminan por las regiones Andina, Caribe, Amazonía, Orinoquía y Pacífico del país. Esta última región es la que alberga proyectos con la mayor cantidad de recursos involucrados. Colombia, según la exposición de Roberto León Gómez de la organización Fundación Natura Colombia, tiene 15 financiadores internacionales y 5 nacionales identificados hasta ahora. Sólo que estos últimos apenas alcanzan a cubrir menos del 1% de los varios millones de dólares comprometidos, para las iniciativas REDD en marcha.

En Ecuador, que cuenta con 10 millones de hectáreas de bosques (80% en la Amazonía), las actividades REDD las lidera, como explicó Martha Echavarría de Ecodecisión, el Ministerio del Ambiente (MAE). Uno de los proyectos insignia del Estado para la conservación es Socio Bosque, un programa que entrega incentivos económicos a propietarios privados o comunitarios, a fin de que conserven los bosques, páramos u otra vegetación.

Los donantes para REDD identificados en este país por el estudio REDDX son 12, los receptores 16, y las 22 transacciones realizadas en el 2012 implicaron el desembolso de 15.8 millones de dólares. Ese mismo año, se hicieron nuevos compromisos por 2.6 millones de dólares. Los recursos totales comprometidos alcanzaron entre 2009 y 2012, los 38.4 millones, algo que, según Echavarría, “sorprendió a todos”. Los fondos bilaterales provinieron en orden de magnitud, de Alemania, Estados Unidos, Finlandia,  y Holanda y multilaterales de la ONU, Banco Interamericano de Desarrollo, Unión Europea y la COICA.

La mayoría de fondos van directamente al gobierno, incluyendo al FAN (Fondo Nacional Ambiental), que aunque es una organización de derecho privado, cuenta con el apoyo del Estado. Otro tanto se canaliza a través de ONGs como The Nature Conservancy, Rainforest Alliance y Conservation International. Las principales actividades que se financian, vía los proyectos REDD durante 2009-2012 fueron, en orden de número de proyectos orientados a tal fin: el involucramiento de actores interesados, el monitoreo, reporte y verificación (o MRV) políticas y legislación relevante, implementación, escenarios de referencia forestal y desarrollo de salvaguardas. Al respeto, Marta señaló que la definición de REDD que usan para contabilizar las actividades en la iniciativa REDDX es: “Las transferencias financieras internacionales destinadas a apoyar a mecanismos o iniciativas REDD+, como se define actualmente por la CMNUCC, que se desarrollan con el objetivo de reducir emisiones netas de GEI en el sector forestal”.

En el caso del Perú, donde al menos el 47% de los GEI (Gases de Efecto Invernadero) provienen del cambio de uso del suelo y deforestación, el MINAM (Ministerio del Ambiente) promueve el Programa de Conservación de Bosques (similar a Socio Bosque) y se está tratando de impulsar el ‘enfoque anidado’ (ver Las redes de REDD en varios niveles en el Perú) para darle coherencia a los 41 proyectos REDD que hay en el país. Según José Luis Capella, de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA), existe la oportunidad de un “cambio de paradigma” donde el bosque sea valorado en pie y por los bienes y servicios ecosistémicos que presta, y hay una cierta “tendencia a la mejora”.

La SPDA, como parte de su acuerdo con Forest Trends para hacer un seguimiento de la financiación de REDD en la Iniciativa REDDX, obtuvo el apoyo del MINAM y la colaboración de la Mesa REDD Nacional para obtener informacíón necesaria sobre las iniciativas. El 65% de los entrevistados, implicados en proyectos, respondieron a su cuestionario, con lo que se logró determinar cuáles son las diversas fuentes de financiamiento, que hasta ahora cubren el periodo de 2009-2011.

Para el caso peruano, los fondos provienen de Alemania, Estados Unidos, Noruega y Finlandia, así como de organizaciones como la Fundación Mooore, KfW, la World Wildlife Foundation (WWF), Conservación Internacional (CI), entre otros. También de empresas como Nike y Disney, así como de Columbia University. Perú es, por añadidura, el tercer país en el mundo con más proyectos REDD, luego de Indonesia, que tiene 63, y Kenia, que tiene 41.

 

De acuerdo a Capella, hay que “seguir aprendiendo de los proyectos REDD+ que se han venido implementando en el país, y analizar la información para encontrar “historias significativas”. Gómez, a su vez, cree que es necesario identificar “quienes son los ejecutores e implementadores últimos de estos recursos”, a fin de que esta estrategia, que contribuye a mitigar los cambios en el clima, esté bien afinada, y obtenga más apoyo en la próxima COP20 (Conferencia de las Partes de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático), a realizarse en diciembre en Lima, Perú.

Ya en la COP 19 realizada en Varsovia, la capital polaca, en noviembre pasado, hubo varias decisiones que impulsaron la existencia y ampliación de REDD. Tener un estado de las finanzas en cuestión, perspectivas claras de cómo se va moviendo el mercado del carbono, y una estrategia bien diseñada de seguimiento contribuirá a que los proyectos sigan avanzando, sean mejor monitoreados y se constituyan, en la región y en el mundo, en un valioso aporte para la humanidad, no sólo para quienes, en sus bosques cercanos, se benefician de ellos.

 

 

Ramiro Escobar es periodista especializado en temas ambientales e internacionales, además de profesor universitario. Escribe columnas y reportajes en el diario La República (Perú). Colabora también en el diario El País (España), el portal O'eco amazonía de Brasil y la revista PODER de Perú. Se le puede contactar en meditamundo@gmail.com.

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