Bancos de Hábitat en España

28 de enero de 2013 David Álvarez García e Isabel González Alcalde

El concepto de Bancos de Hábitat es un mecanismo que puede aportar numerosas novedades al panorama medioambiental español, como ya lo ha hecho en otros países donde ya funciona. Todavía existe amplio desconocimiento del concepto en el país, no sólo por parte de la población en general, sino incluso por aquellos sectores que podrían estar implicados en su desarrollo, o podrían beneficiarse de su puesta en marcha. El articulo discute como ha madurado el interés en el concepto y los avances que están llevando a la creación de Bancos de Habitat en el país.

Si hay algo en lo que España destaca respecto a su entorno en Europa, es el alto número de emplazamientos de alto valor biológico. La evolución de la propiedad en España, junto con otros condicionantes socioculturales, ha desembocado en que un alto porcentaje de estos terrenos donde se concentran una amplia variedad de ecosistemas, recaiga en manos privadas. A esta situación, hay que añadir que la mayoría de los fondos dedicados para la conservación de espacios naturales en España procedían de fuentes de financiación pública.

En una situación en la que los recursos públicos destinados a conservación de los espacios naturales se han visto mermados de manera notable, los fondos destinados para este tipo de acciones en terrenos privados aún lo han hecho de manera más notable. Se hace por lo tanto necesario explorar nuevas maneras de financiar la labor que propietarios desarrollan en terrenos rurales en España en pos de la conservación de la naturaleza. Por estos y otras razones, se ha comenzado a investigar y  potenciar el empleo de otras vías de financiación diferentes a las tradicionales,  que permitan obtener rentabilidad de las inversiones en conservación ambiental. Entre estas herramientas se encuentran los bancos de hábitat. 

El concepto del Habitat Banking, o traducido literalmente, Bancos de Hábitat, término por el cual es más conocido en España, es un mecanismo que puede aportar numerosas novedades al panorama medioambiental español, como ya lo ha hecho en otros países donde ya funciona. Todavía existe amplio desconocimiento del concepto, no sólo por parte de la población en general, sino incluso por aquellos sectores que podrían estar implicados en su desarrollo, o podrían beneficiarse de su puesta en marcha.

Más allá del desconocimiento del concepto de bancos de hábitat, en cierta medida lógico en un entorno habituado a políticas de protección ambiental basadas en modelos Command and Control, el concepto también genera recelo. El uso poco generalizado de herramientas basadas en el mercado para la protección del medio ambiente todavía genera suspicacias.

Además, la falta de un nombre consensuado para este tipo mecanismo ayuda también a crear confusión con respecto al concepto banco de hábitat. En este artículo, cuando nos refiramos a los Bancos de Hábitat, nos referiremos a un conjunto de herramientas con un modelo análogo, los bancos de mitigación (Mitigation banking) como a los bancos de conservación (Conservation banking), o incluso, como a lo que más adelante veremos, a una nueva acepción, los bancos de biodiversidad.

El origen del concepto de Bancos de Hábitat en España

Hay que remontarse algunos años para encontrar alguna referencia sobre los bancos de hábitat en España. El concepto de bancos de hábitat toma fuerza en España a raíz de la trasposición de la directiva comunitaria de Responsabilidad Ambiental en el año 2007. El nuevo marco regulatorio abre la posibilidad del uso de nuevos instrumentos para la compensación de daños, que modifican el patrón que hasta ahora se tenía para su reparación, que se realizaba en términos económicos. El nuevo esquema establece por primera vez un mecanismo de cuantificación de los daños en la jurisprudencia española, que obliga a la reparación total de los daños ambientales en términos ecológicos, permitiendo la compensación en términos económicos sólo en algunos casos, y siempre y cuando la restauración ecológica  no fuera posible.

Simultáneamente, la Comisión Europea encarga un completo estudio para analizar la viabilidad de la introducción de los bancos de hábitat en el entorno europeo existente, tanto a nivel legal como de cumplimiento de objetivos ecológicos. Mientras, a la par, comienzan a impulsarse políticas basadas en el mercado para la conservación del medio natural, como el desarrollo del Comercio Europeo de Derechos de Emisión, (The EU European Trading System, EU ETS)

A raíz de la introducción de estos cambios aparecen las referencias acerca de los bancos de Hábitat en España. El impulso proporcionado por el nuevo marco legal da pie incluso a intentar  introducir el concepto de banco de hábitat en el desarrollo reglamentario de la nueva legislación como mecanismo que permita la reparación de siniestros ambientales. El borrador de ese reglamento, a principios de 2008, en una disposición adicional decía:

 “…podrán utilizar, para materializar las compensaciones por los daños causados al medio ambiente, mecanismos de mercado sobre recursos naturales previamente constituidos. En este sentido, se constituirán Bancos de Hábitats.”

Por razones que no vienen a cuento reseñar en este artículo, la inclusión de los bancos de hábitat en el marco jurídico español, se vio frustrada en aquel momento. Quizá no fueran las circunstancias adecuadas, o el instrumento no estaba lo suficientemente definido. Sea por lo que fuera, los bancos de hábitat perdieron la oportunidad de aparecer en la legislación española, pero, y mirémoslo desde un punto de vista mucho más esperanzador, se abrió la puerta al debate sobre la necesidad de otras herramientas para la conservación de nuestros espacios naturales. Dicho debate sigue abierto hasta el día de hoy, pero además se ve reforzado por el interés de la administración por amparar los bancos de hábitat en el marco jurídico español.

Despierta y madura el interés en nuevos mecanismos

La existencia de un debate, no sólo en torno a los bancos de hábitat, sino sobre la necesidad de incorporar otros mecanismos para la conservación de la naturaleza, incluidos los basados en el mercado, como los pagos por servicios ecosistémicos o un correcto desarrollo de la fiscalidad en torno al medio ambiente, se puso de manifiesto entre otros foros en el décimo Congreso Nacional de Medio Ambiente (CONAMA 10). En este encuentro, posiblemente el foro con mayor relevancia en España sobre el medio ambiente, en noviembre de 2010, se conformó el grupo de trabajo “Montes, servicios ambientales y mecanismos de mercado”. Promovido por el Colegio de Ingenieros de Montes, este grupo de trabajo aglutinó a una buena parte de los profesionales más destacados en España en esta materia en la sesión plenaria en la que se dieron a conocer las conclusiones del grupo, se puso de manifiesto el interés que estos mecanismos despertaban.

Casi simultáneamente, veía la luz la primera publicación en España dedicada en exclusividad a los “Mecanismos financieros innovadores para la conservación de la biodiversidad”. Esta publicación, editada por EUROPARC-España, trataba con cierta profundidad numerosos mecanismos alternativos basados en el mercado para la conservación, protección y mejora del medio ambiente entre ellos, los bancos de hábitat, o como aquí se indican, bancos de conservación.

Posteriormente, se celebrarían otros foros de debate con agentes interesados en el desarrollo, entidades de custodia del territorio, profesionales de diferentes ámbitos (financiero, seguros, servicios, legales…) y administración con el objetivo de lanzar una propuesta de desarrollo, entre los que se encuentran el acto organizado por el Colegio de Ingenieros de Montes, sobre las “Perspectivas de los bancos de hábitat en España” celebrado en junio de 2011.

Estos avances, culminaron con el desarrollo de dos eventos destacados. Por un lado, en noviembre del mismo año, la celebración de las  ”Jornadas Internacionales Gobernanza del Territorio y Gestión Adaptativa ante el Cambio Global” que reunieron a los principales grupos de interés, por no decir a todos, junto con expertos internacionales procedentes de Estados Unidos, Holanda y Alemania para debatir cuáles deben ser los aspectos más determinantes para desarrollar un modelo de bancos de hábitat. Estas reuniones generaron un debate rico en opiniones diversas y proactivas, a la par que permitió en aquel momento la formación de un grupo de trabajo en la administración para el desarrollo de esta nueva herramienta.

El segundo hito, es la celebración en la última y reciente edición del Congreso Nacional de Medio Ambiente (CONAMA 2012) de una sesión técnica bajo el nombre “Custodia del territorio y mecanismos de financiación para la conservación de la naturaleza: Bancos de Hábitats“. En ella se analizaron de nuevo los aspectos más relevantes para iniciar la andadura de los bancos de hábitat, añadiendo esta vez un aspecto novedoso al debate: impulsar nuevas fuentes de demanda adicionales a la compensación de daños, como adaptación el entorno económico que vive España en estos momentos.

Surge el concepto de Bancos de biodiversidad

Además, en esta sesión, la administración central a través del MAGRAMA (Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente), presentó la propuesta sobre la que está trabajando para la inclusión de los bancos de hábitat en el marco legislativo español. Asimismo, una región española propuso la inclusión de los bancos de hábitat en su normativa regional, en este caso bajo el término de bancos de biodiversidad.

Durante este espacio, algunas empresas, han abordado la posibilidad de fomentar el desarrollo de un modelo Bancos de Hábitat en el panorama español. Desde nuestra herramienta divulgativa, la plataforma Mercados de Medio Ambiente se han lanzado publicaciones específicas de bancos de hábitat dirigidas al mercado español, como por ejemplo “Bancos de Hábitat: Una solución de futuro”.

¿Hacia donde los Bancos de Biodiversidad en España?

¿En qué situación nos encontramos en la actualidad? A nadie le resultará novedoso imaginar el contexto económico en la que se encuentra España. Aunque se atisban indicios de recuperación para los próximos años, el avance será lento y, sobre todo, en lo que a los aspectos relacionados con las fuentes de demanda de bancos de hábitat se refiere. La demanda “natural” de los bancos de hábitat, determinada fundamentalmente por el aprovisionamiento de créditos para la compensación de los impactos producidos por infraestructuras viarias o nuevos desarrollos urbanísticos se ha visto reducido prácticamente en su totalidad, por lo que es necesario plantear un nuevo escenario con alternativas eficaces que permitan desarrollar un mercado con impulso suficiente para el fomento de nuevas estrategias de conservación.

Además es necesario que se desarrollen las herramientas necesarias para garantizar la viabilidad de futuro del valor ambiental generado tanto ecológica como económicamente. Estas herramientas será necesario incorporarlas al marco regulatorio que ampare los bancos de hábitat.

Que la practica nos guie…

Mientras tanto, el  escenario es el perfecto para desarrollar la metodología y operativa necesaria que esté disponible para el momento necesario.

En ese sentido, las administraciones están poniendo su granito de arena y nosotros desde Ecoacsa estamos intentando implementar experiencias piloto que permitan dar viabilidad al modelo. Experiencias en las que se pone en práctica el conocimiento adquirido por modelos desarrollados en otros países y  permitan aprender de los errores de cara a desarrollar un modelo ágil, eficaz, coherente y constructivo.

… y nos ayude a superar los retos de aplicar el concepto eficazmente hacia el futuro

Pero los Bancos de Hábitat se enfrentan también a numerosos retos. La divulgación de estos mecanismos es fundamental, porque es necesario generar un consenso de la sociedad en general, que  apoye el empleo de nuevas herramientas, más comprometidas con el medio ambiente. Hace falta el cambio de paradigma de compensación de daños, permitiendo cuantificar los impactos que se producen en términos ecológicos, y no en términos económicos, como se realiza en la actualidad, de una manera poco efectiva desde el punto de vista medioambiental. En Europa, algunos países ya han sentado las bases, y hay experiencias reconocidas en varios estados, la mayoría lideradas por las propias administraciones, aunque en la mayoría, aún no haya regulación al respecto.

Pero es más, se debe generar el entorno necesario para poner en marcha el marco adaptativo ante el posible cambio de legislación en la Unión Europea en materia de biodiversidad. Los bancos de hábitat serán, no cabe duda al respecto, una ayuda indispensable para cumplir con las exigencias que imponga la nueva iniciativa europea en materia de “pérdida neta de biodiversidad”, tal y como está previsto para el 2015 en la Estrategia Europa 2020, y es un tren que no se debe deja escapar.

Nos encontramos actualmente en un momento decisivo para la evolución de este mecanismo en España. Lucharemos por seguir informando de los avances que se produzcan, que ayuden a poner un granito de arena en la mejora de los modelos de conservación en España.

 

David Álvarez García, Isabel González Alcalde son Director Ejecutivo  y Directora de Desarrollo de Negocio  de Ecoacsa Reserva de Biodiversidad. Promotora de la iniciativa en España “Mercados de Medio Ambiente”.

 
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