Bosques o agricultura: no necesariamente un balance “todo o nada”

31 de diciembre de 2012 Jan Borner y Sven Wunder

A fin de medir el impacto y el éxito de las acciones de mitigación del cambio climático en términos forestales y agrícolas, investigadores de CIFOR sopesan primero tres opciones: el potencial de reducción de emisiones, los riesgos económicos y los costos de implementación. Descubren que la mejor acción de mitigación es un acercamiento integrado por el uso de suelo, el cambio de uso de suelo y la forestería.

 

El tomar decisiones informadas sobre cómo reducir las emisiones de carbono del sector forestal y agrícola requiere de un buenconocimiento sólido acerca de las potenciales compensaciones entre los objetivos de desarrollo y los de conservación: lo que logres ganar a través de la deforestación evitada o las reducciones de emisiones derivadas del cultivo, tiene que ser sopesado versus las posibles pérdidas en ingresos agrícolas cuando se tienen que sacrificar las primeras mejores estrategias agrícolas.

Típicamente las estrategias de mitigación climática a través de la conservación forestal involucran el crear áreas donde se protegen árboles.  Las actividades en estas áreas, como la expansión de cultivos o la explotación forestal, son restringidas o prohibidas, para que los árboles permanezcan en pie.

El asegurar que existen árboles en el paisaje es un elemento clave cuando se trata de evaluar los costos y beneficios de distintos tipos de estrategias de uso de suelo para reducir emisiones y mitigar el cambio climático. Hectárea por hectárea, el preservar bosques amenazados del Amazonas genera un alto beneficio de mitigación según un reciente estudio de CIFOR.

Sin embargo, esto no significa que la agricultura no tenga un potencial de mitigación.

En efecto, existen alternativas tecnológicas de bajo costo a la agricultura convencional y ganadería extensiva en el Amazonas. Por ejemplo, la labranza de conservación, una manera de crecer cultivos sin volcar mecánicamente la tierra, es ahora una alternativa ampliamente usada en la agricultura convencional. La labranza de conservación puede ayudar a mantener la fertilidad del suelo y a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero derivadas de procesos biológicos en suelos agrícolas.

Sin embargo, si bien el evitar la deforestación y conservar los bosques puede resultar en substanciales reducciones de emisiones, dichos beneficios deben de ser sopesados frente a las posibles pérdidas económicas de sacrificar ingresos derivados de la agricultura. Por tanto, el encontrar un óptimo balance entre conservar los bosques versus desarrollar tierra para la agricultura será fundamental para asegurar el mejor uso de los escasos recursos.

Además, adoptar nuevas tecnologías generalmente requiere de una nueva serie de habilidades y un mejor acceso al crédito o a los mercados, lo cual puede exponer a los agricultores a riesgos. Esto es poco atractivo para varios pequeños propietarios del Amazonas y explica por que generalmente titubean al adoptar estas técnicas, inclusive si las investigaciones sugieren que las utilidades, en promedio, aumentan.

Componentes ideales de las opciones de mitigación del cambio climático

Hay varios criterios que consideramos al evaluar invertir en diferentes opciones de mitigación climática.

Primero, el potencial de reducción de emisiones debe de ser alto. Segundo, los riesgos de fracaso económico para el propietario de la tierra, preferentemente, deberían de ser bajos. Tercero, el implementar la opción debería de ser barato. Y, finalmente, cualquier efecto colateral negativo debe de ser contenido.

En la práctica, ninguna de las opciones disponibles para mitigar el cambio climático tiene una alta puntuación en todos los cuatro componentes. Se tiene que hacer una decisión que ponga en balance los pros y contras de tanto las actividades forestales como las agrícolas, para alcanzar una reducción integrada de emisiones derivadas del uso de suelo, cambio de uso de suelo y forestería (LULUCF por sus siglas en inglés).

Esto sólo se puede alcanzar si las estrategias de mitigación del uso de suelo toman en consideración los diferentes contextos locales a nivel ambiental, social y político. El estudio previamente mencionado ha demostrado cómo diferentes factores pueden obstaculizar los esfuerzos de conservación forestal y mitigación agrícola, respectivamente, reduciendo el tipo de beneficios que se pueden alcanzar.

Por ejemplo, si bien las estrategias de mitigación forestal pueden ser implementadas más fácilmente que el lograr que los agricultores adopten nuevas prácticas agrícolas, en algunos contextos una pobre gobernanza y reclamaciones conflictivas en torno a la tierra como resultado de una tenencia poco clara, pueden reducir la efectividad de la disminución de emisiones de carbono de la conservación forestal. Aquí, eventualmente, las reformas agrícolas podrían ser más interesantes.

Al escoger entre la conservación forestal y la agricultura, los costos ocultos asociados con la conservación forestal deben sopesarse frente a los potencialmente altos costos operativos y de transacción de promover un cambio agrícola a través de programas extensivos e inversiones en infraestructura, que generalmente tienen beneficios de mitigación relativamente bajos por unidad de tierra.

Más aún, el promover el cambio agrícola enfrenta el riesgo de generar “efectos colaterales” no deseados como la expansión agrícola o de pastizales a áreas forestales, neutralizando así los beneficios potenciales de mitigación derivados de la adopción de dichas tecnologías.

La investigación de CIFOR y otros sobre deforestación, REDD y tecnologías agrícolas ha demostrado que estos efectos colaterales no sólo son posibles, sino probables y por lo tanto, al menos deben de ser contabilizados. Nuestro intento de identificar los alcances, reconfirma el potencial de mitigación principal de los árboles y los bosques, pero también recomienda una delicada afinación de estrategias paralelas para los bosques en la frontera del Amazonas y regiones agrícolas establecidas.

Esta nueva publicación es parte del Programa de investigación de CGIAR sobre bosques, árboles y agroforestería.

Jan Borner es doctor en ciencias agrícolas.Lo encuentras en la oficina de proyectos de CIFOR en Río de Janeiro. Sven Wunder se unió a CIFOR en 2000 y trabaja como economista senior en el Programa Livelihoods.

Este artículo fue publicado originalmente en el sitio web de CIFOR (Centro Internacional de Investigación Forestal, por sus siglas en inglés).  Haga click aquí para leer el artículo original.

Este artículo fue traducido por Claudia Lechuga, GreenPlus MX

 
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