¿Chile puede crecer y enfrentar Cambio Climático simultáneamente?

3 de enero de 2014 Alison Kirsch y Guy Edwards

En su búsqueda por balancear su fuerte crecimiento económico con avances en temas climáticos, ambientales y de energía limpia, Chile tiene la oportunidad de posicionarse como líder global en cambio climático. En este artículo, los autores dan una mirada al compromiso nacional por reducir emisiones de gases de efecto invernadero antes de 2020 y el posible impacto de las recientes elecciones presidenciales en los principales sectores energéticos. Discuten el papel de Chile en la AILAC, la Asociación Independiente de Latinoamérica y el Caribe, cuyos miembros todos tienen compromisos de reducción antes del 2020, y como esta Asociación se postula para dar a América Latina una fuerte influencia a nivel internacional en los siguientes años.

Chile se encuentra en un momento decisivo. El precio del cobre está cayendo, la brecha entre la demanda y la producción de energía es cada vez más grande y en diciembre la segunda vuelta presidencial determinará quién será el siguiente mandatario. Chile enfrenta el reto de conservar el equilibrio entre mantener un crecimiento económico fuerte y la energía que esto requiere y garantizar el progreso de objetivos climáticos, ambientales, y de energía limpia al mismo tiempo. En este período de cambios internos, Chile tiene la oportunidad de reafirmar su posición como líder global en cambio climático. 

Chile tiene el ingreso per cápita más alto en todo Sudamérica, en gran parte gracias a un aumento en las exportaciones de cobre a China. Sin embargo la minería es intensiva en energía y el gobierno estima que Chile tendrá que incrementar su suministro de energía en un 16% para el año 2020. Como un país que carece producción de energía interna, Chile se ve obligado a importar el 75% de su energía, incluyendo gas natural licuado a un alto precio. El abastecimiento de esta energía y su costo han generado un debate controvertido, sin llegar a un acuerdo de cómo seguir adelante.

Mientras tanto, Chile está avanzando en su compromiso de reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 20% por debajo de los niveles del 2007 al 2020. Chile también duplico recientemente su meta de energía renovable de 10% al 2024 a 20% al 2025. En las negociaciones sobre cambio climático de la ONU, Chile es parte de la Asociación Independiente de Latinoamérica y el Caribe (AILAC), la cual incluye a Colombia, Costa Rica, Guatemala, Panamá y Perú. Este grupo, actualmente co-presidido por Chile y Colombia, surgió en el 2012 como un esfuerzo para aplacar las diferencias entre los países en vía de desarrollo y los países desarrollados y abrir paso a un acuerdo legal de reducción de emisiones para todos los países en el 2015. 

Durante la segunda semana de negociaciones sobre el cambio climático en Polonia, la ex mandataria chilena Michelle Bachelet aseguro una amplia mayoría en la primera vuelta de elecciones presidenciales y aseguró la posición de Presidenta en la segunda ronda de electoral en diciembre. 

El ex-presidente Sebastián Piñera dejó su cargo sin haber establecido una visión clara en política de energía nacional. Bachelet apoya una variedad de proyectos de energía, incluyendo plantas generadoras de energía a base de carbón y la ampliación de la costosa importación de gas natural licuado. Aun más preocupante es el hecho de que en la campaña presidencial no se toco el tema del cambio climático y el desarrollo bajo en carbono. 

En el medio de este debate de energía, existe una controversia alrededor de HidroAysén, un proyecto hidroeléctrico de 2,750-megavatios en la Patagonia. El gobierno de Piñera ha pospuesto la decisión sobre HidroAysén hasta después de las elecciones. Bachelet ha dicho que HidroAysén "es inviable." Sin embargo, Waldemar Coutts del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, cree que el país “necesita buscar nuevas fuentes de energía para mantener el crecimiento, destacando en particular renovables no convencionales.” Aunque Bachelet continua promoviendo la costosa importación de gas natural licuado, la creciente presión para abastecer la demanda de energía en Chile podría forzarla a reconsiderar su posición sobre HidroAysén.

Andrés Pirazzoli de la Oficina de Cambio Climático, dijo sobre la elección “No prevemos que vaya a tener un impacto significativo [en política de cambio climático] dada la consistencia no partidista de los gobiernos.” 

 

 

POSIBILIDADES PARA LA AILAC

Enrique Maurtua, coordinador regional de la Red de Acción Climática en Latinoamérica, confía en la habilidad de Chile para liderar AILAC junto a Colombia, pero señala la tensión que existe entre las preocupaciones ambientales y los intereses de Chile como país minero. “Si son exitosos en cuestiones de energía, serán un modelo a seguir para el resto de América Latina,” dijo Maurtua.

Chile no es el único país de AILAC cuya economía depende de la extracción de recursos naturales. Los miembros de AILAC apoyan una ambición colectiva: todos los países que hacen parte de AILAC tienen compromisos de mitigación pre-2020, lo cual no es cierto en muchos otros países en vía de desarrollo. ¿Seráque Chile tomará el riesgo de solidificar su liderazgo y aumentar su ambición antes del 2020? “Aún es prematuro saberlo, pero el país está haciendo todo lo posible para fortalecer su capacidad interna y desarrollar el mayor numero de planes de acción nacionales de mitigación posible. Queremos cuantificar todos nuestros esfuerzos hacia nuestra meta, con el objetivo de superar el reto,” dijo Pirazzoli.

Mientras tanto, Coutts dice “Somos un grupo de países constructivos, pero no dudamos en demandar que los países desarrollados hagan más en términos de proveer liderazgo y asistencia financiera.”

Después del éxito limitado del COP19, laatención se concentra en las negociaciones climáticas de la ONU en el 2014. Con el pre-COP en Venezuela y el COP20 en Perú, el 2014 será un año para América Latina.  Esta es una oportunidad para Chile y AILAC de ejercer una mayor influencia en el esfuerzo para establecer compromisos significativos y un nuevo régimen de cambio climático para el 2015.  Sin embargo, AILAC solo puede marcar una pauta internacional si las políticas internas de sus países miembros reflejan la retorica ambiciosa del grupo en la ONU.

 

Con un nuevo gobierno y dinámicas cambiantes en el sector de energía y minería, Chile está al borde del cambio y puede aprovechar la oportunidad de consolidar y mejorar sus acciones contra el cambio climático. Retrocediendo ahora o fracasando en la implementación de sus políticas internas solo servirá para diluir la voz progresiva y el liderazgo de Chile y AILAC. Ambos necesitan discernir las diferenciasentre los países en vía de desarrollo y los países desarrollados y avanzar hacia un acuerdo ambicioso y legal para todos los países en el 2015.

 

Alison Kirsch es una investigadora del Laboratorio de Clima y Desarrollo de Brown University.

Guy Edwards es un investigador en el Centro de Estudios Ambientales y co-director del Laboratorio de Clima y Desarrollo de Brown University. Lo  puedes encontrar en guy_edwards@brown.edu.

Este artículo fue publicado originalmente en el sitio http://climatedevlab.org, un proyecto de la Universidad de Brown en Rhode Island.

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