Como los Bonos REDD+ pueden aprovechar los financiamiento del mañana, hoy

1 de abril de 2014 Rupert Edwards

El financiamiento REDD es uno de muchos de los mecanismos de pago por resultados diseñados para impulsar agricultura amigable al ambiente a lo largo de países en desarrollo, pero está desarrollándose lentamente y a la deriva. Sin embargo, los bonos REDD+ pueden ayudar a los estados y a otras jurisdicciones sub-nacionales a aprovechar compromisos a largo plazo para acciones corto plazo. La clave es saber en cuales compromisos confiar.

Noruega, Alemania, el Reino Unido y los Estados Unidos atrajeron atención durante las pláticas en Varsovia en diciembre del año pasado cuando develaron un nuevo mecanismo diseñado para ayudar a países en desarrollo – así como estados individuales dentro de países - a cuidar bosques tropicales amenazados.

Su mecanismo entra en vigor en unos años, y funciona promocionando agricultura amigable al ambiente. Su financiamiento será contingente al número de toneladas de emisiones reducidas de deforestación y degradación forestal, lo cual técnicamente la hace una iniciativa “REDD+”; pero sus patrocinadores han dejado bastante claro que es un mecanismo de desarrollo y NO de compensaciones. Lo que significa que no aprovechará los conjuntos de financiamiento privado de compañías que buscan reducir su huella de carbono.

Sin embargo, cabe en el esquema ya clásico de “pagos por resultados” que los gobiernos parecen deseosos de respaldar sin limitaciones. Lo cual los convierte en algo que se puede llevar a los bancos a pedir préstamos en base a la garantía que presenta. Algo que no se puede decir aún de las compensaciones. Y esto presenta una oportunidad para las regiones en países con bosques tropicales que han progresado en la reducción de tasas de deforestación, para mantener ese progreso, y no arriesgarse a una recaída.

LA DISYUNTIVA Y DILEMA EN BRAZIL

Brasil ha liderado el camino con una ambiciosa meta de reducir la deforestación en un 80%, pero manteniendo el aumento en su producción agrícola. Tanto el gobierno nacional y como los estados como Mato Grosso y Acre han estado mejorando sus regulaciones y han centrado una porción del financiamiento agrícola público hacia prácticas de producción más sustentables.

Estos esfuerzos provocaron seis años de reducción en la deforestación, hasta que el país tuvo una recaída el año pasado – algunos dicen que fue debido a que los granjeros no han sido recompensados por la reducción de la deforestación.

EL PODER DEL AHORA

Hacer las inversiones necesarias ahora, para mejorar la productividad agrícola mientras se conservan bosques a lo largo de regiones y países enteros, es una perspectiva estimulante. Pero dependerá de una gran cantidad de capital HOY y no puede esperar los pagos por resultados que surgirán después de la meticulosa fase de alistamiento de REDD+ y creación de reducciones de emisiones en los años futuros.

Aquí es donde pueden entrar los Bonos REDD+. En nuestro reciente reporte “Bonos REDD+ Jurisdiccionales: Impulsando el financiamiento privado para la protección forestal, desarrollo y cadenas de suministro agrícolas sustentables”, (versión inglés bajo traducción al español y portugués próximamente aquí), hemos estado trabajando en una estructura financiera que pudiera abordar estos temas y ayude a integrar REDD+, los esfuerzos de los gobiernos, granjeros, comunidades indígenas, ONGs y compradores de productos básicos y destinar fondos de los principales mercados.

Los Bonos Verdes son vistos como importantes en la atracción de inversión por parte de inversionistas institucionales como fondos de pensión, para desarrollos intensivos en capital tales como infraestructura energética. De hecho, ha habido un creciente interés por parte de los inversionistas, pero generalmente sólo si su rendimiento es el máximo y no son más riesgosos que los bonos estándares. Después de todo, los inversionistas tienen una responsabilidad legal de proteger los fondos que poseen en fideicomiso para pensionados u otros. 

Sin embargo, la  inversión esperada en bonos para la protección forestal hasta ahorita ha fracasado debido a la ausencia de garantías creíbles y líneas de ganancias. Nuestra propuesta es que los bonos REDD+ jurisdiccionales tuvieran el rendimiento y riesgo característicos que los inversionistas están acostumbrados a ver en los bonos brasileños o colombianos u otros bonos soberanos. (Países con riesgos más altos con un record de crédito bajo necesitarían apoyo adicional de las instituciones financieras de desarrollo como el Banco Mundial para proveer cierta protección a los inversionistas).

Creemos que la pieza crítica faltante en el rompecabezas, es cómo vincular la tendencia emergente para el pago por resultados de los gobiernos donantes con el flujo de efectivo de los bonos.

EL FINANCIAMIENTO

En nuestro estudio ilustramos como los pagos de USD$5 por el equivalente a 1 tonelada de dióxido de carbono (la medida estándar del mercado de carbono) a lo largo de 10 a 15 años, por cumplir con los objetivos de reducción de emisiones, versus escenarios de línea base acordadas para los estados brasileños, compensarían la tasa de interés que los estados tendrían que pagar a los poseedores de bonos; y podría por lo tanto atraer cientos de millones de dólares en inversión.

Para asegurar la mejor tasa de intereses posible sugerimos que, en un contexto brasileño, los bonos serían emitidos bajo una sociedad Federal/Estado, ya que individualmente los estados no tienen un registro de inversión-crédito con el que fácilmente puedan acceder a mercados de capital internacionales, y su habilidad para conseguir préstamos está restringida por leyes federales.

Esto requeriría que el gobierno federal y el estado en cuestión acuerden una división apropiada de las ganancias por pagos a créditos REDD+, así como la línea base, monitoreo y los enfoques de contabilidad. Por lo tanto, los objetivos de reducción de emisiones a nivel estatal serían vinculados a la estrategia REDD+ nacional.

Los ingresos de la expedición de los bonos pueden apoyar, desde el arranque, los mecanismos de financiamiento locales para agricultura sustentable de la manera en la que muchos países forestales ya lo están empezando a hacer. Algunos de los fondos podrían ayudar a pagar por los costos directos de conservación o apoyo para comunidades indígenas. Y algunos para mecanismos de inversión, préstamos y reducción de riesgos para productividad mejorada, infraestructura o instalaciones de procesamiento que podrían generar ganancias por sí mismas y por lo tanto apoyar un modelo de financiamiento viable a largo plazo.

La suposición fundamental es que el acceso a fondos significativos a tasa de cero o inclusive con intereses negativos, apoyarían las metas combinadas de aumentar producción agrícola y reducir deforestación, y permitir a los países garantizar retornos en elprincipal de los bonos a los inversionistas, tal cual lo hacen con emisiones de bonos normales con tasas de interés de mercado más onerosas.

Con REDD+, la comunidad internacional monitorearía y verificaría la reducción de emisiones generadas a nivel jurisdiccional. Dicho marco de trabajo podría con el tiempo dar a los compradores de productos básicos una región completa de cadenas de suministro con niveles de deforestación cero. Aquellos estados definidos como territorios como “sin pérdida forestal neta” podrían asegurarles una ventaja competitiva al acceder mercados y por lo tanto, una nueva ronda de inversión para los compradores de productos básicos.

Así, financiamientos relativamente pequeños provenientes de donantes, basados en los resultados exitosos de REDD+, pueden desencadenar grandes inversiones privadas – inicialmente de poseedores de bonos, pero también de participantes de las cadenas de suministros locales e internacionales.

Instrumentos de financiamiento como los Bonos de REDD+ jurisdiccional, con una ambición por operar a escala, pueden aprovechar financiamiento climático internacional para apoyar los esfuerzos propios de países en desarrollo, y luego a cambio vincularlo a la demanda global de productos básicos sustentables y por lo tanto apoyar un enfoque de paisaje verdaderamente integral que pudiera ser transformacional en los costos por superar costos o barreras que se interponen para lograr la deforestación reducida, ecosistemas resilientes, medios de vida mejorados, y producción agrícola sustentable.

 

 

Rupert Edwards es Consejero Senior de Finanzas y Carbono para la Iniciativa de Co-Financiamiento Público Privado de Forest Trends. Anteriormente, era Director de Cimate Change Capital, donde se desempeñaba como Jefe de desarrollo de estrategia y del Manejo de portafolio y Finanzas de Carbono. Puedes encontrarlo en redwards@forest-trends.org

Articulo traducido por Valorando Naturaleza.

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