¿Deberían los gobiernos nacionales comprar compensaciones de carbono para rescatar proyectos de conservación?

5 de marzo de 2014 Michelle Kovacevic

Los proyectos REDD+ siguen progresando a pesar de la incertidumbre sobre su financiación en las fases posteriores. El centro de información sobre temas globales climáticos ForestsClimateChange le preguntó a un grupo de expertos en el ámbito forestal quién debería dar el próximo paso adelante. A continuación presentamos una introducción a este debate, y links a los artículos que contribuyen varios expertos internacionales. 

Artículo originalmente publicado en ForestsClimateChange.com. Haz click aquí para leer el original (en inglés).

Las emisiones de carbono procedentes de la deforestación y la degradación de los bosques representan del 10 al 17 por ciento de las emisiones mundiales. Reducir tales actividades se considera como la manera más rápida y costo-eficiente para reducirestos gases de efecto invernadero.

Bajo esta premisa, la Convención dentro del Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático acordó en el año 2007 elaborar un incentivo económico para reducir la deforestación y la degradación forestal en países con bosques tropicales, conocido como REDD+.

A lo largo del tiempo, REDD+ ha sido financiado con varias diversas fuentes- desde presupuestos de ayuda por parte de entidades internacionales, participacióndel sector privado en proyectos de desarrollo con emisiones bajas de carbono, apoyos presupuestarios nacionales, inversiones para reducir los motores de la deforestación, y otros canales multi y bilaterales.

Pero a medida que los países en transición pasan de las fases I (de preparación) y II (de demostración) de REDD+ a la fase III (acciones basadas en resultados), los pagos y otras formas de compensación necesitan ser ofrecidos por las reducciones de las emisiones verificadas, y dichos pagos requieren montos significativos de fondos adicionales.

Los proyectos REDD+ ya empezaron a generar créditos, pero la demanda es baja, y se prevé que la oferta sea mucho más alta que la demanda en los próximos cinco años.

Cortar el financiamiento de REDD+ envía una fuerte señal de indiferencia y de incertidumbre a proyectos que pueden estar reduciendo deforestación y generando múltiples beneficios sociales y ambientales. Además puede desalentar a los países a seguir adelante con las reformas en gobernanza que son complejas y de largo plazo que REDD+ ha catalizado.

Es necesario establecer los incentivos adecuados para que los gobiernos de países con recursos forestales y el sector privado se comprometan a proveer el capital financiero, humano y político necesarios.

Así pues, ¿es tarea de los gobiernos promover la demanda de REDD+? ¿O deberían las otras partes interesadas poner su dinero donde están sus intereses?

¡Ponemos a nuestros polemistas en el ring!

 

 

Michelle Kovacevic es editora de ForestsClimateChange.org. La puedes contactar en editor@forestsclimatechange.org.

Artículo traducido por Valorando Naturaleza

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