En Brasil, el dinero fluye hacia programas indígenas de Servicios Ambientales

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12 de mayo de 2014 Steve Zwick y Kelley Hamrick

El estado brasileño de Acre pasó los últimos tres años construyendo un marco de trabajo integral para apoyar la correcta custodia de la tierra por medio de los pagos por servicios ambientales (PSA). Ahora ellos han priorizado el proyecto con 6.5 millones de Reales (USD$2.9 millones) para ayudar a comunidades indígenas para echar a andar sus programas PSA. Más de la mitad de este monto, ha sido entregado, y los líderes indígenas dicen que no pueden esperar para empezar.

El jefe Jojtxi nunca olvidó su primer contacto furtivo con los invasores. 

“Vimos rastros de los blancos, y huimos al bosque” comentó a Survival International hace unos años atrás. “Los blancos vieron nuestras huellas y nos siguieron. Fuimos más y más lejos, pero los blancos llegaron a nuestra aldea, y dejamos nuestras plantaciones, nuestro caxiri (bebida de mandioca) y todo, para poder huir”.

Él era jefe de los Arara, gente aislada de la selva Amazónica quienes tuvieron su primer contacto con autoridades brasileñas hace menos de 35 años. Las “plantaciones” que él describió eran parcelas de agricultura temporal que los Arara tomaron prestadas del bosque por pocos años para después dejarlas regresar a su estado natural. Es una delas muchas maneras en las que ellos se adaptaron al suelo notablemente pobre de la Amazonía y sirvió de buena manera a los Arara por cientos de años. Pero la práctica tuvo una grave disminución después de que los Arara tuvieron contacto con las autoridades brasileñas en 1981, y gran parte de su bosque cayó en manos de rancheros, leñadores y otros que buscaban prosperidad a corto plazo a expensas de la viabilidad de la tierra a largo plazo.

El estado brasileño de Acre ahora está tratando de ayudar a la recuperación de la tierra, en parte por medio de su Sistema de Incentivos de Servicios Ambientales (SISA), el cual busca revivir las actividades de uso de tierra que eran comunes en los tiempos de Tojtxi.

Lanzado en 2010, SISA crea un marco dentro del cual los indígenas, recolectores de caucho y pequeños granjeros pueden obtener Pagos por Servicios Ambientales (PSA) por medio de la práctica de agricultura sustentable y la protección de bosques tropicales amenazados. Para los indígenas, SISA busca específicamente apoyar los métodos tradicionales de granjeo y manejo forestal que han demostrado ser más adecuados para la selva que los métodos occidentales traídos por los recién llegados. En lo que va del año, el componente indígena ha recibido R$6.5 millones (USD$2.9 millones) en financiamiento de arranque, y el actual jefe Arara José María Arara dice que es crítico para impulsar a esta gente.

“Nadie vive sin dinero en estos días” dijo en el taller de SISA en noviembre. “Cualquier que te diga lo contrario está mintiendo. Hasta llegar aquí me costó dinero”.

El taller fue uno de varios que la organización sin fines de lucro Forest Trends (editor de Ecosystem Marketplace) brindó para los indígenas desde que SISA se oficializó en 2010. José María y los otros indígenas participantes estaban cansados de hablar y estaban listos para trabajar.

“¿Cuándo llegarán los PSA?” preguntó el jefe José María “Hemos asistido a alrededor de cinco reuniones…”
El nuevo financiamiento da una respuesta parcial, y viene en dos oleadas.

EL DINERO

La primera oleada llegó en enero, cuando el estado pagó R$3.6 millones (USD$1.6 millones) a la Asociación de Movimiento de los Agentes Agroforestales Indígenas de Acre (AMAAIAC). La segunda oleada llegó en abril, cuando el estado puso R$3.6 millones adicionales (USD$1.34 millones) para proyectos indígenas individuales. Ese dinero fue asignado, pero será concedido en los próximos dos años.

Todo es parte de un subsidio de R$50 millones (USD$24.2 millones) que KfW, el Banco Alemán de Desarrollo proveerá hasta 2018. Setenta por ciento está etiquetado para proveedores de servicios ambientales, incluyendo colectores de caucho y grupos indígenas. Esto marca el primer apoyo económico del gobierno alemán específico para un estado, más que para un país.

Gran parte del financiamiento entrará en Acre en la forma de pagos basados en resultados de REDD (Reducción de Emisiones de Deforestación y Degradación Forestal) diseñados a ayudar en que el estado reduzca sus tasas de deforestación, y el gobierno estatal cree que la mejor manera de alcanzar esta meta es apoyando a los indígenas y por medio de sistemas de manejo tradicionales.

 

FASE UNO: FORESTERÍA INDÍGENA

El programa de AMAAIAC está diseñado para revertir décadas de degradación causadas por el cambio de forestería a ganadería y otras prácticas que puedan dañar all bosque. El dinero está etiquetado para ayudar a AMAAIAC a desarrollar prácticas indígenas de uso de tierra que protegen bosques en estado frágil.

“Los PSA son difíciles de entender, pero no es ciencia espacial” dice Charamaxa Huni Kuin de la tribu Huni Kuin. “Estas son las cosas que los agentes forestales indígenas han estado haciendo, y la labor se está fortaleciendo”.

 

FASE DOS: REDD+ Y OTROS PSA

La segunda parte es más compleja, ya que la mayoría de los territorios indígenas de Acre permanecen aislados y enfrentan poco riesgo de deforestación. Esto los hace no adecuados para proyectos de carbono basados en el clásico mecanismo REDD. Aquí, el impacto indígena puede ser medido más acertadamente en términos de conservación de hábitat y manejo de agua, con stocks de carbono como un subproducto. En este caso, SISA actúa como un conducto entre los pagos internacionales de REDD+ y los programas indígenas en marcha que proveen otros beneficios ambientales.

“Los pagos internacionales de REDD+ llegan a un estado dominado por carbono, pero el estado distribuye el dinero internamente vía pagos por servicios de cuencas hidrológicas, pagos por restauración de hábitat, y pagos por cualquier cantidad de otras acciones que son consistentes con SISA” dice Rebecca Anzueto, Director del Programa de la Iniciativa de Comunidades y Mercados en Forest Trends (editor de Ecosystem Marketplace). “Mientras el estado cumpla con sus objetivos de reducción de emisiones REDD+, los pagos REDD+ continuarán fluyendo.”

 

FINANCIANDO PROYECTOS INDÍGENAS

El nuevo financiamiento será entregado de manera poco sistemática a lo largo de los próximos dos años, con R$1.5 millones (USD$670.000) concedidos el próximo año. El gobierno ya ha emitido una convocatoria para propuestas, y seguirán otras hasta que todos los fondos sean desembolsados.

Las concesiones de este año irán a proyectos que apoyen Planes de Manejo de Territorios Indígenas que sean consistentes con el Plan de Gestión Territorial y Ambiental de Tierras Indígenas (PGTI). Dicho plan de manejo territorial son comúnmente referidos como “Planes de Vida” y son estrategias de desarrollo a largo plazo que los indígenas a lo largo de la Amazonía están creando en un esfuerzo para mantener sus culturas indígenas, mejorar su calidad de vida y conservar sus bosques. Son componentes clave de SISA y basados en otros éxitos, tales como el de Paiter-Surui en aprovechar su Plan de 50 años para crear nuevos programas de desarrollo, incluyendo el primer proyecto REDD liderado por indígenas, el cual llevó a la histórica sociedad con el gigante de los cosméticos brasileño Natura.

Los premios irán de los R$50.000 (USD$23.390) a los R$210.000 (USD$94.000) y pueden ser usados para un gran espectro de actividades – desde fortalecimiento de manejo de tierra hasta promocionar asociaciones y comunidades para la generación de ingresos para las mujeres. El proyecto final será seleccionado por el gobierno de acuerdo a criterios establecidos por el Grupo Indígena de Trabajo (GT-Indígena) de SISA.

“GT-Indígena fue creado para guiar la implementación del componente indígena de SISA, para encontrar, por ejemplo, cómo distribuir fondos y otros beneficios a comunidades indígenas locales – para responder preguntas como, “¿Cómo fortalece el dinero los derechos de tenencia de la tierra?, ¿Cómo este dinero fortalece el manejo y gobernanza de territorios que han sido demarcados?” dice Beto Borges, quien encabeza la Iniciativa de Comunidades y Mercados de Forest Trends y participa en GT-Indígena.

“Estamos hablando de alrededor de 2.4 millones de hectáreas de bosque que están siendo manejado por indígenas,” comenta Beto. “Son 15 etnias distintas dispersas entre 35 territorios indígenas. Sus territorios tradicionales han sido demarcados. Son oficiales. Ahora, el nuevo financiamiento por parte de SISA fortalecerá el manejo y conservación de sus bosques.”

 

Kelley Hamrick es Asistente de Investigación en el Programa de Carbono de Ecosystem Marketplace. Puedes encontrarla en khamrick@ecosystemmarketplace.com

Steve Zwick es Editor en Jefe de Ecosystem Marketplace. Puedes encontrarlo en szwick@ecosystemmarketplace.com

Artículo traducido por Valorando Naturaleza

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