Frutos maduros en la carrera para mitigar el cambio climático

25 de junio de 2014 Michael Jenkins y Steve Zwick

A la fecha, todos hemos visto las imágenes: Miami inundada, Singapur sumergido, países de litorales bajos como Bangladesh diezmados después de que placas de hielo de la Antártica se deslizan al mar - un evento que la NASA dice es inevitable ahora que los cimientos de las placas se han vuelto en aguanieve. Sin embargo, por más preocupantes que son estas imágenes, son las praderas secas y los bosques en llamas -  destacado en la Evaluación de US Climate - lo que nos debería de preocupar ahora. Lo anterior, debido a que estos eventos han empezado a tener efectos dramáticos, amenazando el abastecimiento mundial de alimentos, por lo que 16 almirantes y generales retirados de los EUA advirtieron que el mundo está a punto de convertirse en un lugar mucho más peligroso de lo que ha sido en mucho tiempo. Si no actuamos ahora, aquellas ciudades sumergidas podrían estar vacías para cuando los océanos suban de nivel. 

Actualmente, para nuestra buena suerte podemos actuar en contra de los efectos del cambio climático ahora aprovechando una variedad de herramientas que han demostrado efectividad al ayudarnos en abordar y responder al cambio climático. El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), por ejemplo, dice que necesitamos desarrollar tecnologías ara capturar y almacenar carbono (CCS) si queremos evitar que las temperaturas se eleven más de 2C, pero tenemos “tecnología” que ha demostrado capturar y almacenar carbono a escala significativa; nuestra infraestructura “verde”, incluidos los bosques. Este es el fruto maduro de esta batalla épica la restauración de nuestra infraestructura natural, la conservación de los bosques, y el crecimiento de otros nuevos. 

 

Pero tenemos que actuar ahora, ya que las temperaturas elevadas han hecho a estas defensas naturales más vulnerables a incendios, pestes y patógenos que nunca antes. Esto significa que también necesitamos ser más activos en el manejo de nuestros bosques y más creativos en el financiamiento y manejo. Es un reto que ciudades como Denver están cumpliendo al entubar parte de sus cuotas de agua hacia el manejo forestal para proteger sus fuentes de agua dulce.

 

Invertir en infraestructura natural es una solución simple que funciona aprovechando el financiamiento de carbono, protección a cuencas de agua, y otros mecanismos que reconocen el valor de los ecosistemas naturales. Nuestro más reciente reporte del “Estado de los Mercados de Carbono Forestal” muestra que tales mecanismos están siendo usados para proteger 26 millones de hectáreas bosques en peligro en países desarrollados. Esto es más grande que el área de  bosques de la Democrática República del Congo, o el área total del Ecuador.

 

América Latina se ha convertido en un semillero de innovación en el campo del financiamiento de conservación, como podemos verlo al centrarnos en estado brasileño de Acre. Forest Trends trabajo con los líderes estatales para desarrollar un régimen regulatorio completo que incluye un mecanismos financiero que está concentrando millones de dólares para ayudar a comunidades indígenas a revivir su custodia y gobernanza tradicional de los bosques. Si hacemos un vistazo màs cercano, podemos enfocarnos en un grupo indígena, los Surui, con quienes hemos trabajado para salvar sus 250.000 hectáreas de bosque usando financiamiento de carbono.

 

Cada uno de estos esfuerzos fueron diseñados para probar nuevos mecanismos de financiamiento que pueden escalar si funcionan y se mejoran u olvidados si no lo hacen. Es un enfoque que el Gobierno de Perú adoptó con gusto hace dos años, cuando el Ministro de Ambiente nos pidió ayudarle a desarrollar métodos de financiamiento para la preservación de sus preciadas reservas de agua glacial en los Andes - reservas que mantienen la cuidad de Lima viva. La segunda ciudad desértica más grande después de El Cairo, Lima es hogar para 9 millones de personas, pero será una fracción de esa cantidad en 30 años si no se encuentra la manera de proteger sus fuentes de agua.

 

El apoyo a infraestructura natural no sólo desacelera el cambio climático y apoya el flujo regular del agua, sino que también protege la biodiversidad y especies amenazadas mientras que involucra a las comunidades locales para apoyar ese tipo de manejo activo de la tierra que será necesario conforme nos adaptamos a los cambios que aún son inevitables. 

 

En el centro de todo esto está la creación de mecanismos financieros que reconozcan el inherente valor de nuestros ecosistemas naturales. Tal reconocimiento es uno de las maneras más poderosas de mantenerlas, ya que una vez que empezamos a pensar acerca de los ecosistemas como bienes, entonces la sustentabilidad ambiental puede convertirse en parte del tejido económico de la sociedad.

 

Es la incapacidad de pensar en este sentido lo que dirige el cambio climático y de hecho, lo que dirige todos los titulares desesperados; vemos glaciales derritiendo, huracanes devastando la costa, incendios enormes, y sequías que hacen que millones tengan que dejar sus hogares en búsqueda de comida. Todo esto es un mero síntoma de una enfermedad causada por nuestra incapacidad de conectar la economía y la ecología.

 

Para curar esta enfermedad, debemos de transformar lo invaluable en valioso. Debemos desarrollar un modelo económico que fomente el crecimiento en una manera que también esté en armonía con la naturaleza haciendo la conservación una actividad económica. 

 

Afortunadamente, esto ya está ocurriendo, pero los mejores impulsos no vienen del gobierno centro o de cuerpos internacionales. Viene de ciudades como Philadelphia, la cual aprovecha las cuotas de agua para desarrollar banquetas y azoteas “verdes” y de jurisdicciones sub-nacionales como el estado brasileño de Acre o la Central Kalimantan en Indonesia.

 

También viene de las salas de conferencias de corporaciones como Nestle y Unilever, las cual es han prometido deshacerse de la deforestación de sus cadenas de abastecimiento de materias primas. Esta llegando ya que las compañías dependientes de materias primas esperan recibir impactos relacionados al clima en un futuro muy cercano, y porque lo consumidores se están volviendo más conscientes del impacto que sus compras tienen en el clima.

 

Para aprovechar este entendimiento en crecimiento, Forest Trend recientemente ofreció dos “Reuniones Katoomba” en América Latina. Estos eventos - uno en Brasil y otro en Perú - reunió a estos socios inesperados: negocios, comunidades locales, instituciones financieras, líderes indígenas, legisladores, y organizaciones no gubernamentales como nosotros - todos bajo un mismo techo.

 

Bajo ese techo, fuimos capaces de enfocar en la construcción de puentes y la creación de un nuevo lengua para una nueva realidad economía. Algunos puentes fueron utilitarios, como la creación de bonos respaldados por bosques, que pudieran ayudar a países como Brasil en salvar sus bosques, mientras otros fueron más inspiraciones. Pero todos tuvieron dos cosas en común: un legado de éxito y el deseo de llevar ese éxito más allá uniendo el vacío entre economía y ecología.

 

 

Michael Jenkins, es el Presidente Fundador de Forest Trends y puedes encontrarlo en mjenkins@forest-trends.org

Steve Zwick es Editor-en-jefe del Ecosystem Marketplace. Lo puedes encontrar en szwick@ecosystemmarketplace.com.

Artículo traducido por Valorando Naturaleza.org.

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