Jessica Salas: la cuenca humana

25 de marzo de 2008 Cameron Walker

Durante más de dos décadas, Jessica Salas ha estado ayudando a la gente de su Filipinas natal a preservar las cuencas de las que dependen. En el camino, ha aprendido algunas cosas sobre lo que funciona y lo que no. Valorando Naturaleza examina su carrera.

Al igual que las cuencas hidrológicas integran ríos, arroyos y precipitaciones, Jessica Salas acerca a la gente y los recursos para proteger las condiciones de la cuenca en su natal Filipinas.

A través de su organización altruista, la Fundación Kahublagan Sang Panimalay (KSPFI), ha generado fondos de movimientos activistas, en particular aquellos que promueven novedosos medios sustentables para los residentes de la región no sólo para sobrevivir, sino tal vez para beneficiarse de la protección de cuencas hidrológicas.

"Ella es un recolectora", dice la periodista Diosa Labiste con sede en Filipinas, quien ha seguido el trabajo de Salas desde la década de 1980. "Ella es experta en la formación de alianzas y en hacer que la gente con intereses diferentes se unan para hacer algo." Y no tiene miedo de admitir cuando algo no funciona, como ocurrió en la cuenca que alimenta la ciudad de Iloilo: la Cuenca de Maasin. Después de varios años de promover el desarrollo de las plantaciones de árboles ahí, llegó a la conclusión de que eran una amenaza para los medios de vida locales y la propia cuenca y desistió.

Sus colegas dicen que mientras los grupos internacionales apoyan el trabajo de Salas, a menudo ella lucha con la resistencia y la política a nivel local.

"Puede ser que no tenga gran éxito, pero sé que he trabajado duro", dice. "Como ciudadana de este planeta, mi valor depende de mi contribución al bienestar de otros seres vivos, mi propia familia, mi comunidad y las plantas, animales, suelos que he conocido a lo largo del camino."


Mojándose los pies

Salas creció en la granja de sus abuelos en la cima de la montaña y dice que ella comenzó a explorar su primera cuenca en la "frágil paz" que reinaba en las Filipinas después de la Segunda Guerra Mundial, caminando con su madre hacia el arroyo cercano para beber agua, cruzando la corriente por su cuenta mientras se dirigía a la escuela primaria.

Sus primeros pasos en la cuenca, sin embargo, vinieron a través de su interés en la gente. Durante la escuela secundaria y la universidad, trabajó en las comunidades pobres a través de su iglesia; para 1972, había organizado un grupo de la comunidad en su localidad y posteriormente se entrevistó con miembros de la comunidad como parte de su investigación para un Doctorado en Educación.

Con el tiempo, el trabajo de consultoría para agencias nacionales e internacionales comenzó a mermar el tiempo que Salas pasaba con este grupo y en 1988 formó KSPFI para seguir trabajando con la población local. Esto le dió la oportunidad de visitar la Cuenca de Maasin con el Departamento Local del Medio Ambiente y Recursos Naturales (DENR) en 1989  y comenzó su compromiso con las cuencas hidrográficas.


El deterioro de la Cuenca de Maasin

Iloilo es una ciudad portuaria de más de 365,000 habitantes en la Cuenca de Maasin. La cuenca no sólo provee de agua a la ciudad y a las barangays (pequeñas comunidades) a lo largo del río Tigum y sus afluentes, sino que suministra a miles de hectáreas de arrozales y otras granjas donde se siembra de todo, desde caña de azúcar hasta mangos.

A principios del siglo XX, las plantaciones de caña de azúcar y las granjas cubría gran parte de la cuenca, con un crecimiento de los bosques maduros en las principales afluentes del río Tigum.

Los años que siguieron la Segunda Guerra Mundial vieron árboles caer para alimentar a la creciente ciudad. El gobierno entonces evacuó a la gente de la parte alta de la cuenca para proteger el suministro de agua y la población local practicó la agricultura y la tala clandestinas en las zonas restringidas para sobrevivir.

A finales de los 80´s, la cuenca se había deteriorado tanto que un estudio predijo que la ciudad de Iloilo se secaría para el año 2000.

Los gobiernos locales, Organizaciones No Gubernamentales y miembros de la comunidad comenzaron a tomar medidas.


Al rescate de la Cuenca

Uno de los primeros pasos fue la reforestación de partes de la cuenca. Salas y su fundación trabajaron con otras organizaciones y, el entonces gobernador de la provincia, para plantar árboles en 500 hectáreas de la cuenca baja.

"El propósito de la reforestación de 1990 fue mantener y producir más agua para la ciudad", dice - y añadió que este y otros proyectos de plantación de árboles-, incluyendo un esfuerzo de 2.500 hectáreas de reforestación a través del DENR, no han ayudado.

Según el estudio de un caso que ella realizó, el flujo del río Tigum disminuyó drásticamente en el 2002; el verano siguiente, los cientos de miles de personas en el Ciudad de Iloilo y los alrededores de la Cuenca de Maasin reportaron pozos vacíos y áreas secas a lo largo del río.

Salas ya no pudo usar su propio pozo de poca profundidad. "Lo único que obtengo es agua salada", dice.

 

Aprendiendo de los errores

Salas cree que el problema reside en la solución: las áreas reforestadas se habían plantado con especies no nativas como la gmelina y la caoba, que empobrecieron el suelo impidiendo los procesos naturales como la descomposición de las hojas .

Ella cita informes recientes del Programa de Investigación Forestal y de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), los cuales muestran que los árboles tienen un efecto menos protector de lo que se pensaba, ya sea en la prevención de inundaciones o en la reducción de la erosión.

No sólo eso, sino que, las plantaciones en la Cuenca de Maasin también afectaron cientos de los hogares, granjas y huertas, dice Labiste.

Aunque la ciudad de Iloilo no se secó en el año 2000 como una vez se predijo, se dirige hacia una sequía, Salas dice.

"El agua de nuestra localidad suministra sólo el 24 por ciento de la demanda de agua de la ciudad."


Más allá de los árboles

Cuando Salas se dió cuenta de que plantar árboles no encajaba en su visión de las condiciones de la cuenca, sacó a la KSPFI del proyecto y replanteó su participación para impulsar el reducido suministro de la Cuenca de Maasin, principal colector de agua de lluvia, en la que ella se interesó durante uno de sus primeros proyectos de consultoría.

Recientemente propuso un nuevo proyecto junto con la división de administración del Programa Ambiental de las Naciones Unidas en Nairobi para incluir el agua de lluvia en el plan de la Cuenca de Massin. El diseño del proyecto se centra en ayudar a las comunidades a adaptarse a la paradoja del cambio climático - la combinación de demasiada lluvia y muy poca lluvia.

"El agua subterránea puede ser artificialmente reabastecida con agua de lluvia", dice ella, agregando que cuando llegan las lluvias, las cisternas de las granjas pueden reparar la suciedad seca y los escurrimientos de los techos pueden encontrar su camino hacia los tanques domésticos de almacenamiento. Además, las cisternas de infiltración, que se conectan directamente al suelo, podrían ayudar a enfriar y humedecer el suelo. Los agricultores locales dicen que estas cisternas pueden reponer los mantos freáticos a profundidades de hasta 30 metros.

Por otro lado, durante las sequías, los tanques de almacenamiento impermeable pueden ayudar a suministrar huertas, granjas y las tareas del hogar.

Pequeñas reservas, dice, también pueden utilizarse para el cultivo de peces de agua dulce, el cultivo de plantas acuáticas y el suministro de agua para huertas cercanas.

Para el último proyecto de la KSPFI, los miembros del grupo de la comunidad que Salas ha organizado construirán reservas para granjas pequeñas y vigilarán los registros del nivel de agua en cada reserva, con el objetivo final de mostrar que la agroforestería a pequeña escala es una alternativa para cultivar especies no nativas en las plantaciones.

Pero es una dura batalla que librar. Una fábrica de artesanías de bambú en la zona ya ha propuesto una nueva plantación de bambú de 50 hectáreas, que Salas cree que hará más daño que bien a la cuenca.

 

Un organizador de corazón

Cuando Salas visitó la Cuenca de Maasin en 1989 y aprendió acerca de las personas que viven cerca de las áreas protegidas de la cabecera del río Tigum, pasó dos años como voluntaria en las comunidades.

Sólo en 1996 tomó un curso de capacitación nacional sobre cuencas, que fue patrocinado por el DENR y la Fundación Ford, que ha financiado varios programas KSPFI.

Luego, en 1997, se dispuso a hacer lo que mejor sabe hacer: organizar, comenzando por la contratación de más de 100 compañeros graduados del curso para crear la Coalición Filipina de Manejo de Cuencas, la cual dirigió hasta el año 2003.

Salas fundó el primer consejo de cuencas de la región, el Consejo de Manejo de Cuencas Tigum-Aganan, junto con un grupo de trabajo técnico para investigar cuestiones sobre el agua. El Consejo reúne a representantes de ocho pueblos y una ciudad para tratar asuntos sobre el agua y otros problemas ambientales.

También alentó al gobierno local para crear la formación del Consejo de Manejo de Cuencas Hidrográficas de Iloilo, que organiza todos los consejos de cuencas de las provincias.

Estos esfuerzos han dado a los órganos gubernamentales locales una nueva conciencia sobre su papel en cuanto a la protección del medio ambiente y los gobiernos locales han creado sus propios programas ambientales que operan en el nivel de la cuenca, dice Elsa Subong, quien trabaja con Salas en varios consejos de cuencas.

"Debido a la función activista del grupo de trabajo técnico y los consejos, las cuestiones medio-ambientales han surgido constantemente, exigiendo la atención de las autoridades locales y las partes interesadas ", dice Subong.

 

Tomando el Liderazgo

Junto con líderes locales, Salas ha también reunido a mujeres de la región para dirigir el movimiento de conservación de las cuencas. La KSPFI creó un grupo conocido como Las Mujeres de las Cuencas para apoyar proyectos que incluyen la medicina herbal, el cultivo de hortalizas en la comunidad, la limpieza y restauración de las orillas del río.

Salas también ha empleado la radio y la televisión para llegar a la extensa comunidad de la Cuenca de Massin. En 1998, la KSPFI dio inicio a un programa de radio en el área la cual se enfoca a cuestiones ambientales y se ha convertido en la más popular de la frecuencia AM por varios años, inspirando la formación de varios grupos ambientalistas independientes y legiones de radioescuchas devotos quienes participan en la limpieza de los ríos, el manejo de los desperdicios y los cultivos domésticas sustentables, comenta Subong.

 

Manteniendo el Flujo

Aún quedan desafíos por delante, con las disputas entre las organizaciones que administran las cuencas hidrográficas y lo que Salas considera como un ritmo de cambio considerado de la burocracia de DENR. Sin embargo, es poco probable que la resistencia detenga el trabajo de Salas. "A pesar de la respuesta poco entusiasta de los funcionarios, ella persiste", dice Labiste.

Y para sus seguidores, su contribución real debe ser medida no sólo por una lista de proyectos terminados. "La espiritualidad que Jessica ha alcanzado- tan profunda y encantadora - ha sido tallada a partir de todas sus experiencias," dice Subong, "no por el éxito que ha tenido en todas sus causas, sino por sus desaciertos y caídas en sus batallas y la firmeza con la que se levanta."

Salas, con 63 años ahora, está llevando al cabo algunos proyectos muy diferentes: afinar un viejo piano, cocinar y trabajar en su granja orgánica, la misma en la que ella creció. Junto con el cultivo de hortalizas orgánicas, frutas y hierbas y un bosque, Salas utiliza parte de su propiedad para cursos de formación de cuencas hidrográficas de la KSPFI.

Pasará algún tiempo viajando, una de sus hijas es músico del Ballet Nacional de Canadá, y su hijo es ingeniero en computación en Manila. Pero ella dice que muy probablemente terminará regresando a sus proyectos en la Cuenca y trabajando con su otra hija que es ecologista en los proyectos de la KSPFI.

Hay muchas actividades nuevas en el horizonte para mantenerla ocupada. Lo primero de su lista es conseguir financiamiento para un modelo matemático de los balances hídricos de cuencas, en espera de convencer a legisladores sobre los beneficios de sus proyectos.

Además de acercarse tanto a organismos internacionales como a funcionarios locales para encontrar ayuda para las cuencas hidrológicas, Labiste dice, "nunca deja de aprender cosas nuevas." Y a medida que aprende, al parecer, ella está movilizando a otro grupo para que se una a ella.

De hecho, ella ha tenido que ver con la fundación de muchas de las organizaciones de cuencas hidrológicas del país, y ha estado involucrada en casi todas ellas; ahora es presidente de la Asociación Internacional de Sistemas de Captación de Agua de Lluvia, también lideró la Coalición Filipina de Manejo de Cuencas de 1997 a 2003. Preside varios consejos de administración de cuencas hidrológicas locales que se ocupan de los problemas ambientales y de monitorear las condiciones de dichas cuencas.


Cameron Walker contribuye artículos frecuentemente al Ecosystem Marketplace. Se puede encontrar en cwalker@nasw.org.

Artículo traducido del Ecosystem Marketplace.

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