La Cumbre Climática de Venezuela en 2014 enfrenta crisis de credibilidad

Photo credits: By Valter Campanato/ABr (Agência Brasil) via Wikimedia Commons
8 de abril de 2014 Guy Edwards, Michael Murphy and Paola Eisner

Los autores presentan como la situación politica en Venezuela impacta tanto su papel como anfitrión de la pre-COP social sobre cambio climático este año, y tambien hacen una revisión de los avances en tema de emisiones en el país.  

Este artículo fue publicado originalmente en RTCC

La inestabilidad política en Venezuela, la cual he dejado más de 50 muertos y 150 heridos, no es un buen comienzo para los planes que el país tiene para organizar la conferencia sobre cambio climático que ocurre antes de las negociaciones anuales de las Naciones Unidas.

Venezuela está preparando la primera conferencia "Pre-COP" enfocada en la sociedad civil. La conferencia consistirá en una serie de reuniones desde julio hasta noviembre. El objetivo de las reuniones es dar prioridad a la voz de la sociedad civil en el tema del cambio climático.

Este esfuerzo es necesario urgentemente para garantizar que las negociaciones de las Naciones Unidos sobre el cambio climático sean más abiertas y responsables ante los ciudadanos del mundo.

El año pasado durante las negociaciones climáticas en Varsovia, organizaciones de la sociedad civil desfilaron hacia la salida como un símbolo de protesta. Estos grupos declararon que su decisión de abandonar las negociaciones fue la respuesta a las acciones por parte de países desarrollados que tomaron pasos regresivos y no tomaron en cuenta las prioridades y demandas de la sociedad civil.

Venezuela está haciendo frente a esta frustración a través de una conferencia preliminar de participantes o “pre-COP” social y así promover las voces de la sociedad civil mundial en vez de los intereses políticos o corporativos o que suelen dominar las conferencias “pre-COP”.

La jefa de la delegación de Venezuela sobre cambio climático, Claudia Salerno, explico a DemocracyNow!las intenciones de Venezuela de organizar la conferencia como “la primera consulta formal de cada movimiento social involucrado en la agenda de cambio climático” donde ministros y oficiales del gobierno tendrán en cuenta la opinión publica sobre el tipo de acuerdo que el mundo quiere ver.

Venezuela intenta construir sobre el legado de la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derecho de la Madre Tierra que atrajo a más de 35.000 participantes a Cochabamba, Bolivia, en el 2010.

Este evento revolucionó la movilización social con respecto al cambio climático. Varias declaraciones del Acuerdo de los Pueblos fueron incorporadas en el texto oficial de las negociaciones sobre cambio climático de las Naciones Unidas ese año. Pero en noviembre 2010 para el COP16 en Cancún, las declaraciones elaboradas por la sociedad civil fueron eliminadas y consideras demasiado polémicas para las negociaciones. El “pre-COP” social en Venezuela sería una oportunidad única para que la sociedad civil discuta y redacte su propia declaración sobre cambio climático antes de presentarlo directamente a los ministros.

Aunque Venezuela propone una narrativa de justicia climática que resuena con los grupos civiles, sus propias políticas internas e internacionales revelan inconsistencias.

La violencia contra la sociedad civil y cierre forzado de medios de comunicación hacen que la narrativa del gobierno promoviendo participación e inclusión sea cuestionada.  

Los esfuerzos domésticos de Venezuela sobre el cambio climático son limitados. Se han distribuido millones de bombillas de bajo consumo como parte de una iniciativa nacional de eficiencia energética y se han replantado 35 mil hectáreas de bosque desde el 2006. En el 2012 Venezuela anunció planes para imponer límites a las emisiones de gases de efecto invernadero, pero algunos expertos no anticipan una implementación exitosa.

El petróleo sigue siendo un elemento central en la economía Venezolana y clave para su desarrollo. El país tiene las reservas de petróleo más grandes del mundo. Si todas sus reservas junto con las reservas de arenas bituminosas de Canadá son quemadas, llenarían por completo la cuota de emisiones de carbono que le quedan al planeta antes de sobrepasar un calentamiento de 2 grados.  

Esta situación impone dificultades para grupos de la sociedad civil que oponen la extracción del petróleo pesado venezolano y canadiense que tendría la capacidad de exceder el presupuesto global de carbono.

La posición de Venezuela en las negociaciones climáticas de las Naciones Unidas como parte del “Grupo de Afinidad”, con países como China y Arabia Saudita y su decisión a favor de mantener una división entre países industrializados y aquellos en vías de desarrollo (y la falta de iniciativa  de países con altos niveles de emisiones como Estados Unidos y Australia) frustra intentos de llegar a un acuerdo efectivo durante las negociaciones. Puede que Venezuela vea ser el anfitrión del ‘pre-COP’ como una manera de ocultar su falta de acción contra el cambio climático y así disipar críticas.

La retórica típica de Venezuela puede tocar la nota equivocada dada la Cumbre de Líderes de Ban Ki-moon sobre el Cambio Climático en septiembre y la conferencia climática de la ONU en Perú en diciembre. Puede que haya ministros reacios a asistir debido a los persistentes problemas de seguridad y la tendencia de Venezuela de usar la conferencia para sus fines políticos.

Garantizar la representación de la sociedad civil en los eventos y permitir el espacio necesario para una participación significativa será esencial. En comparación con otros países de América Latina como Brasil o Perú, la sociedad civil de Venezuela tiene poca capacidad en cuestiones climáticas, lo que plantea problemas para una participación fuerte y creíble en Venezuela.

El objetivo de la pre-COP social de proyectar las voces de los grupos de la sociedad civil podría ser una llamada de atención extraordinaria para los políticos en todo el mundo, especialmente en los países más ricos que carecen de la voluntad política de adoptar una postura firme sobre el cambio climático.

También podría ser un momento decisivo para la sociedad civil venezolana para desempeñar un papel más importante e influir la opinión pública hacia el cambio climático y así promover un modelo de desarrollo más sostenible. A su vez, organizar la pre-COP podría presionar al gobierno venezolano para mejorar sus propias políticas climáticas nacionales.

Si Venezuela puede desempeñar con éxito este papel dada sus políticas climáticas existentes y la persistente inestabilidad política no está  clara. En cualquier caso, la voz de la sociedad civil debe ser colocada en el centro de las negociaciones sobre el clima. La propuesta de Venezuela es positiva y un paso necesario en la dirección correcta.

 

 

Los autores son parte del Laboratorio de Clima y Desarrollo (Climate and Development Lab) de la Universidad de Brown, Rhode Island, E.E.U.U. Las opiniones reflejadas en este artículo son la exclusiva responsabilidad de sus autores y no reflejan los puntos de vista de la Universidad de Brown.

 

 
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