Nueva «Ley de Evaluación Ambiental» en España abre la puerta a los bancos de conservación de la naturaleza

2 de diciembre de 2013 Mercados de Medio Ambiente

La «Ley de Evaluación Ambiental» aprobada el 28 de noviembre en el Congreso de España incluye los bancos de conservación de la naturaleza como herramienta para mejorar la efectividad de las compensaciones de daños ambientales.

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El 28 de noviembre se aprobó en España por el Congreso de los Diputados la «Ley de Evaluación de Ambiental», que tiene por objetivo garantizar la máxima protección del medio ambiente, simplificar y agilizar trámites y establecer una legislación homogénea en todo el territorio nacional.

La nueva normativa introduce varias novedades respecto al procedimiento de evaluación que se adoptaba anteriormente: unifica las leyes de evaluación ambiental estratégica y de evaluación de impacto ambiental al emplear un esquema similar para ambas y homogeneiza su terminología, establece criterios para agilizar los trámites requeridos en esos procedimientos de evaluación, regula nuevas técnicas que hasta ahora no estaban recogidas en el marco normativo e introduce una nueva herramienta de compensación de daños ambientales: los bancos de conservación.

Los bancos de conservación de la naturaleza (conocidos en el escenario internacional como bancos de hábitat) recogen una interesante novedad  desde el punto de vista de la sostenibilidad. Se trata de un instrumento que tiene por objeto contribuir a la efectividad de las medidas compensatorias en España a la par que establece oportunidades de desarrollo en el medio rural.

Esta solución ha suscitado ciertas suspicacias, derivadas en la mayor parte de las ocasiones de la falta de comprensión del modelo. Un banco de conservación es un terreno donde se realiza una actuación de protección, mejora o restauración de especies y hábitats amenazados, que se gestiona y conserva a largo plazo. Es decir, es un instrumento que garantiza el  aporte de  riqueza ambiental.

Los bancos de conservación permitirán la sistematización de las medidas compensatorias cumpliendo con los requisitos ecológicos legales mediante la definición de créditos ambientales. Además, garantizarán la conservación de esos valores naturales generados, ya que dotan de medidas ecológicas, legales y financieras a las actividades de conservación llevadas a cabo.

Los créditos ambientales generados en un banco de conservación pueden ser adquiridos por operadores o promotores con objeto de compensar los impactos inevitables sobre las mismas especies o hábitats para las que se creó el banco, con el propósito de que, al final, se obtenga ganancia de biodiversidad.

Los bancos de conservación reportan notables ventajas a la sociedad y a la Administración al implantar medidas de compensación de impactos reales, efectivas e integradas en planes y estrategias territoriales y de conservación de especies y hábitats. Son un instrumento al servicio del cuidado y sustento de los ecosistemas que facilita que empresas y propietarios rurales se involucren en la conservación del medio natural. Hacen rentable la apuesta por cuidar la naturaleza de manera sostenible e impulsan la creación de empleo.

Los bancos de conservación no favorecen el desarrollo de actividades perniciosas para la naturaleza, al contrario, permiten que el último eslabón de la cadena de mitigación de daños ambientales se realice de manera beneficiosa para el medio ambiente. Los promotores de actividades que impactan sobre la biodiversidad seguirán teniendo la necesidad de evitar, minimizar y reparar los impactos. Asimismo, a partir de ahora, las compensaciones ambientales que se lleven a cabo por los daños que no pueden ser reparados se podrán desarrollar de forma ecológica y con garantías de conservación.

Los bancos de conservación llevan funcionando de una manera efectiva durante los últimos treinta años en Estados Unidos, donde los bancos de mitigación se han configurado como la herramienta preferida por la Administración para efectuar las compensaciones de zonas húmedas. Asimismo, se ha demostrado que el 98 % de los bancos de mitigación cumplen con los objetivos ecológicos establecidos.

 
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