Latinoamérica: Región pionera en la protección del agua

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28 de febrero de 2013 Marta Echavarria

Este artículo de Perspectiva presenta detalles sobre la gran cantidad y variedad de esquemas y programas de protección del agua en América Latina.  Experta en temas de agua, Marta Echavarria, nos señala acciones notables en el continente en este sector con el contexto de un reciente análisis de inversiones en el sector a nivel global. Contribuye observaciones sobre los hechos e ideas de dónde puede mejorarse la aplicación de mecanismos de inversión en el sector.

A pesar de los multiples informes que indican los problemas de calidad y flujo de agua en América Latina, y el mundo, hay buenas noticias que reportar. Países latinoamericanos como México, Costa Rica y Ecuador, además de Colombia y Brasil, están comprometiéndose con la protección del recurso hídrico por medio de mecanismos innovadores realizando inversiones importantes en la protección de fuentes de agua. El pasado 24 de Enero se presentó el Informe Global Trazando las Nuevas Aguas: Estado de Inversiones en Protección Hídrica 2012, en el que se presentan los datos a nivel mundial en este tema. Resalta una inversión de $8.170 mil millones de dólares en actividades para proteger la calidad del agua potable y el cuidado de las cuencas hidrográficas.

 

Desde el último informe global del 2008 se ha registrado un incremento de casi el doble de iniciativas para proteger y restaurar los bosques, humedales y otros ecosistemas ricos en agua. Estos proyectos no solo son importantes para la conservación de la naturaleza, sino que también se han convertido en significativas fuentes de financiamiento para comunidades rurales con grandes necesidades. En el informe, expertos y colaboradores de Ecosystem Marketplace (www.ecosystemmarketplace.com) recolectaron información de una gran variedad de programas que ofrecen pagos por servicios hídricos en países en desarrollo y desarrollados. Genevieve Bennett, autora principal del Informe, durante su presentación oficial en Washington, EE.UU, resaltó que “China con sus programas de eco-compensación se convierte en el líder mundial con más del 90% de inversión, seguido por EE.UU.”  En el 2011, al menos 205 programas (frente a los 103 de 2008) generaron conjuntamente un aumento en inversión de casi dos mil millones por encima de los niveles de 2008. En total, los programas de inversión en cuencas hidrográficas están activos en 29 países.

 

Es interesante observar que pese a las distintas visiones políticas, tanto de China como de Estados Unidos, ambos lideran las inversiones en protección hídrica. Esto deja ver que independientemente del tipo de ideología política o económica que se manejen en uno u otro país, las inversiones por protección hídrica son una herramienta sumamente importante para los países. También resalta que el desarrollo e implementación de estas inversiones responde a necesidades comunes para la mayoría de países del mundo.

 

Actividad en la región Latinoamericana

A nivel regional, la inversión es menor, pero el número de iniciativas es bastante significativo, con alrededor del 14% del total de los programas globales. Esto es importante destacar pues en el contexto de las inversiones hídricas, Latinoamérica ha sido tradicionalmente una región pionera en muchas iniciativas y propuestas. A su vez, también se debe mencionar que en Latinoamérica se encuentra la mayoría de programas que se han mantenido a lo largo de los años. Esa constancia a lo largo de los años (pese a que la inversión no es muy alta) en estos proyectos puede ser una muestra clara del compromiso de la región con el pago por servicios hídricos.    

 

2011 fue un año lento para las inversiones en servicios hídricos para Norteamérica y América Latina; sin embargo, la evidencia preliminar sugiere que los mercados vieron un rebote en 2012.  Ecosystem Marketplace documentó 68 programas de pago hídrico en América del Norte y 28 en Latinoamérica, con 8 programas más en desarrollo que responden a estos desafíos. En la región, existe una evolución interesante en la cantidad de proyectos promovidos desde gobiernos con recursos públicos que ha permitido lograr mayor alcance. Un gran ejemplo es el Programa de Pagos por Servicios Hidrológicos de México, que está en la delantera al pagar a propietarios de tierras, alrededor de $83 millones de dólares por proteger más de 3 millones de hectáreas de sus bosques y así garantizar el flujo de agua potable. El Programa Socio Páramo del Ecuador es otro ejemplo financiado por el gobierno que está logrando invertir en alrededor de 115 mil hectáreas de páramo, que son las praderas alto-andinas cuyos suelos y vegetación las convierten en verdaderas fábricas de agua. La inversión en 2011 asciende a 137 mil dólares.

 

Otro aspecto que hace a América Latina una región innovadora es que en los programas de protección hídrica se ofrece además de una compensación en dinero en efectivo, otros beneficios para garantizar la protección de las fuentes de agua. Un ejemplo lindo sucede en el valle de Santa Cruz en Bolivia, en donde más de 500 familias reciben colmenas, plantas frutales y/o alambre (que se utiliza, entre otras cosas, para la producción alterna de miel y frutales y el cercado que mantiene al ganado alejado de los ríos y sus orillas), a cambio de sus esfuerzos de protección del agua.

 

De esta manera se ve que estas inversiones no sólo se enfocan en preservar netamente los ecosistemas naturales que proveen agua sino que estos programas apoyan la protección de habitats para plantas y animales, reducen las emisiones de gases de efecto invernadero y proporcionan ingresos a la población rural pobre. Estos beneficios alternos importantes y puntales sustentan estas inversiones y permiten que otro tipo de actividades como el turismo y distintos programas de conservación puedan manejarse en conjunto, haciéndolo más atractivo para la población local.

 

Los Fondos de Agua

Otro avance fundamental en programas de protección hídrica en América Latina son los llamados fondos de agua. Son recursos autónomos que financian actividades para la protección y restauración de hábitats naturales en las cuencas, que prestan servicios de flujo hídrico, retención, filtración y abastecimiento de agua. Estos fondos, inspirados en el caso del fondo de agua para Quito (FONAG) que fue el primero, buscan atraer contribuciones de grandes usuarios del agua, como acueductos o empresas de manejo de agua, hidroeléctricas, distritos de riego y gremios agrícolas. Los recursos de estos fondos se invierten en fideicomisos u otros esquemas financieros, para que los retornos permitan apalancar fondos públicos y privados que puedan aprovecharse en acciones de conservación. Estas acciones de conservación buscan garantizar el cuidado de las cuencas como fuentes de agua e incluyen la creación y fortalecimiento de los sistemas públicos de áreas protegidas, retribuciones a propietarios de tierras y bosques, educación ambiental, el apoyo financiero y técnico en sistemas agropecuarios amigables con el ambiente, y mejoras en la eficiencia de los proyectos comunitarios. Ecuador es líder en estos mecanismos y se está viendo una importante difusión en países como Colombia, Perú y Brasil. Estos fondos de agua generaron en 2011 cerca de $3.8 millones de dólares en inversión hídrica.

 

¿A quién le interesa invertir en protección hídrica?

Destaca la gran participación de organizaciones tanto gubernamentales como no gubernamentales dentro de las inversiones en protección hídrica, todo ello pese al complejo momento económico de varios países, sobre todo dentro del grupo de países desarrollados. La participación del sector privado aún es menor de lo ideal, como lo indica los tan sólo 53 programas que incluyen la participación del sector privado, la mayoría de los cuales son empresas de bebidas. Una de las posibles razones para este fenómeno es que muchas empresas están a la expectativa de ver que los programas de inversión hídrica se establezcan mejor, pues a diferencia de lo que sucede con el mercado de carbono, el agua no posee aún normas y herramientas internacionales que puedan incentivar a las empresas a entender este tipo de inversión.

  

En América Latina sin embargo, se nota una tendencia contraria con casos como el de FEMSA, empresa embotelladora regional, que ha firmado una alianza multisectorial con The Nature Conservancy, con participación del Banco Interamicano de Desarrollo y otros, para promover la inversión privada a largo plazo en la creación de fondos de agua en Latinoamérica. Lo mismo sucede en el Valle del Cauca colombiano en donde mayormente los ingenios y cultivadores de caña han contribuido en forma importante y desde hace décadas en el cuidado de las cuencas. Expone un interesante panorama del potencial de las empresas privadas en una visión más integradora de las inversiones en protección hídrica. Estos compromisos son un punto de partida para un mayor involucramiento de la sección empresarial. 

 

Mejorando, pero no es suficiente

Y a pesar de que las inversiones en servicios hídricos están creciendo rápidamente, son pequeñas en comparación con los recursos que se requieren para asegurar la provisión de agua potable en cantidad y calidad optima. Sendos estudios estiman que mil millones por año serán necesarios hasta el año 2025 para satisfacer las demandas de abastecimiento de agua y saneamiento. En los países en desarrollo, 700 millones de personas en 40 países sufrirán escasez de agua. Hoy, una tercera parte de la cartera de préstamos del Banco Mundial consiste en proyectos de agua. Sin embargo, la inversión en “infraestructura natural” y en proyectos holísticos de conservación, que son bastante costo-efectivos y generan una serie de beneficios alternos de relevancia social, no son parte de los calculos de estas estimaciones que solo consideran inversión en infraestructura física de cemento y mortero. Se requiere una visión y decisión política global para garantizar que estas buenas noticias sean una inversión cotidiana de cualquier usuario del agua.

 

Marta Echavarria es Directora de Ecodecisión y autora del Blog Ambientalista Latino? Con sede en Ecuador, Ecodecisión es empresa aliada de Forest Trends que contribuyó en la recolección de la información Latinoamericana para el Informe Global 2012. También participa en el Comité Asesor de Valorando Naturaleza.org. La puedes encontrar en mechavarria66@gmail.com.

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