Pastizales: incentivos para conservar al sur de Sudamérica

Photo credits: Alianza del Pastizal
24 de agosto de 2013 Jaime Tranca

Los pastizales naturales en el cono sur albergan importante biodiversidad y ofrecen otros servicios ambientales, pero disminuyen cada vez debido a la expansión de zonas agrícolas y de ciudades. A través de varios programas y proyectos de incentivos para la conservación en el sur de Paraguay y otras regiones de Uruguay, Argentina y Brasil, se busca conservarlos a través del manejo conservacionista.

Los pastizales, también conocidos como praderas o sabanas abiertas, son ecosistemas naturales donde predominan las especies herbáceas. En el sur de Paraguay, estos espacios albergan a varias especies amenazadas por la extinción. Allí habitan diversas aves (residentes y migratorias) y mamíferos, que son desplazados a diario debido al avance de la agricultura a gran escala.

Esta expansión está relacionada al uso de soja, el arroz o la caña de azúcar; pero también a la ampliación de las mismas ciudades. Para seguir con el ejemplo de Paraguay, en dicho país existen aproximadamente catorce millones de hectáreas de pastizales, de las cuales dos millones se encuentran al sur del territorio.

Sin embargo persiste una disyuntiva: y es que los pastizales, además de servir como hábitat de numerosas especies- incluyendo miles de plantas silvestres, casi cuatrocientas especies de aves, setentaicinco de mamíferos y setentaicinco de reptiles y anfibios, además de innumerables insectos y organismos del propio suelo-, los pastizales protegen y mejoran los suelos fértiles y contribuyen a la absorción de carbono –producto del crecimiento rápido de los pastos.

Así, la perspectiva cambia, y la necesidad de conservar estas amplias praderas se incrementa. Y es que, además de ser una zona importante para la supervivencia de diferentes especies como se ha detallado, los pastizales también son el principal sustento de la ganadería tradicional. El forraje natural que abunda en estas zonas logra que esta actividad se desarrolle como antaño, y forme parte de la cultura local.

Ante esta perspectiva han surgido varias iniciativas regionales y nacionales. Una de ellas es ahora un plan orgánico llamado “Proyecto de Incentivos Oficiales a la Conservación de los Pastizales Naturales del Cono Sur de Sudamérica”. Esta es una iniciativa que involucra a gobiernos del Estado de Rio Grande do Sul (Brasil), las provincias argentinas de Santa Fe, Entre Ríos y Formosa, así como los gobiernos de Uruguay y Paraguay.

 

UNA VISIÓN EN APOYO A LA SOSTENIBILIDAD

Bajo la perspectiva de este proyecto multinacional, los pastizales naturales preservan el agua, purifican el aire y nos ofrecen un paisaje donde se pueden desarrollar actividades alternativas de turismo rural, turismo ecológico, turismo de naturaleza y turismo ornitológico. Así, lo que se busca es “contribuir a la conservación de los pastizales naturales, su biodiversidad y los servicios ecosistémicos de los que se beneficia la sociedad en su conjunto, a través de un sistema de incentivos a los productores rurales que realizan un manejo conservacionista de sus predios”.

El fin del proyecto es desarrollar instrumentos para la implementación de incentivos a los dueños o administradores de tierras, como reconocimiento oficial de los gobiernos nacionales o provinciales a los servicios ambientales que proveen los pastizales naturales. Además, busca contribuir a la conservación de los pastizales naturales de la región del Cono Sur en el ámbito de los establecimientos rurales.

El plan también contempla la ejecución componentes como la creación de un Índice de Conservación de los Pastizales Naturales en Propiedades Privadas; el desarrollo de buenas prácticas y estándares de calidad en el manejo de pastizales naturales; el fomento de incentivos para la conservación de pastizales naturales (propiamente dicho) y finalmente, se prevé el fortalecimiento de capacidades institucionales de los organismos respectivos en cada estado o país.

Una gran peculiaridad que hace a este proyecto más interesante aún es su extensión: el proyecto abarca un área de 100 millones de hectáreas: en Paraguay (4%), Uruguay (18 %), Brasil (18 %) y Argentina (60 %). De hecho, los países mencionados conforman la “Alianza de Pastizal”, cuyo objetivo es asistir y colaborar con los productores para que, sin disminuir la producción, logren restaurar y conservar el ecosistema.

 

EL CAMINO A LA CONSERVACIÓN

La reducción cada vez más acelerada del número de pastizales está relacionada con la decisión, asumida por diversos productores, de cambiar el uso de la tierra para pasarse a sistemas productivos intensivos y de ganancia inmediata.

Para los impulsores del mencionado Proyecto, esta práctica no solo contribuye a la pérdida de importantes zonas de pastizales, sino también de servicios ecosistémicos que los propios pobladores utilizan sin saberlo. Por ello, han surgido otros incentivos para proteger estas zonas.

Desde Paraguay, Sheila Abed, del Instituto de Derecho Ambiental (IDEA), indica: “Si el incentivo está orientado a la conservación, es una inducción diseñada para incitar o motivar a gobiernos, grupos locales u organizaciones internacionales para conservar la diversidad biológica”. Abed explica que los incentivos se emplean para dirigir recursos tanto pecuniarios como de otra especie, hacia la conservación de los recursos biológicos, con la finalidad de facilitar que ciertos grupos (en este caso productores rurales) se beneficien de esos recursos.

Sobre el trabajo con productores, Esteban Carriquiry, de Alianza del Pastizal, detalla que a los productores y pobladores en general no sólo se les incentiva a proteger las referidas zonas, sino que además se les demuestra que los pastizales naturales logran una mejor producción en la ganadería.

Indica el especialista: “Nuestros campos han sido y siguen siendo la base forrajera de la ganadería de carne y lana; fundamentalmente por su aceptable productividad natural en forma estable y su bajo costo de producción”.

“Los pastizales naturales son capaces de producir entre cincuenta y ciento cincuenta kilogramos de carne, con costos que rondan entre el treinta y el setenta por ciento de esa productividad, por lo que la rentabilidad en empresas medianas y grandes está asegurada”, añade.

 

UNA HERRAMIENTA PARA LA CONSERVACIÓN

Siguiendo en esas líneas, en Paraguay, actualmente se aplica la Ley de Impactos Ambientales, el cual exige dejar un 25% del pastizal en forma natural. Para Cristina Morales, de Alianza del Pastizal, el Gobierno paraguayo ha puesto en marcha la elaboración de la reglamentación de pagos por servicios ambientales aplicado a los pastizales manejados con buenas prácticas y que posean al menos un 45% de Índice de Conservación de Pastizales (ICP). Con esto los propietarios podrán acceder a beneficios económicos por la conservación del pastizal. “Estos son signos de un buen inicio”, resalta Morales.

El ICP es una herramienta que permite al propietario conocer la salud del pastizal y, al gobierno, identificar las áreas prioritarias para aplicar incentivos oficiales. Proviene de una fórmula matemática que integra factores como superficie de pastizal natural, porcentaje de especies forrajeras, especies exóticas, de suelo desnudo, ubicación de la propiedad en áreas valiosas de conservación, así como tipo de actividad agrícola que se desarrolla en el predio.

Sin embargo a futuro, con el fin de trabajar conjuntamente con los productores, el Estado debería desarrollar un Programa de Incentivos Oficiales a la Conservación de los Pastizales Naturales, explica el agrónomo Rafael Sarno.

Para Sarno, este futuro Programa debería apuntar a “la valorización de los sistemas productivos que incluyen la conservación de los pastizales naturales, impulsando la implementación de instrumentos (incentivos)”. Ello implica, agrega Sarno, identificar mecanismos que permitan “medir” la contribución que cada establecimiento aporta a la conservación, a través del ICP objetivo y fácilmente verificable.

 

AVANCES EN CAMPO

El ICP está en marcha. Y pese a que sus resultados –en cifras- se conocerán próximamente, existen ejemplos en campo en torno a la aplicación de esta herramienta.

Un caso a resaltar es el de Doña Isacia Parceriza, de Paraguarí, quien cría ganado en un área de 500 hectáreas de pastos naturales. Desde que implementó el ICP para administrar sus campos, ella asegura haber comprobado que las cabezas de ganado han aumentado y la producción de carne ha mejorado. Todo ello, debido a que, junto a su familia, decidió apostar por la conservación de pastos naturales.

“No dejamos que el pasto se acabe para que después le cueste crecer”, asegura doña Isacia. Ella alimenta al ganado mediante un sistema de rotación: traslada a su ganado en grupos hacia campos de pasto crecidos y los vuelve a movilizar antes de que el pasto sea arrancado de raíz.

“Tenemos 500 animales en este espacio y en comparación a años anteriores, el rendimiento por hectárea es mucho mayor. Ahora tenemos más animales. Los kilos de carne por hectárea se han incrementado en los últimos diez años. El manejo de los campos naturales nos permite optimizar el rendimiento en cantidad de carne y en un mejoramiento de la producción de pasto”, asegura.  

 en el campo con la Alianza del Pastizal

ALGUNOS RESULTADOS PRELIMINARES DESDE ARGENTINA

Existen algunos progresos en cuanto a la implementación del ICP en Argentina. Ellos se han registrado en la provincia de Entre Ríos, donde, el pasado mes de mayo, los integrantes de la Comisión Provincial de Conservación y Manejo de Suelos estipulada bajo la Ley Provincial Nro. 8318, trataron en su orden del día la “La determinación del Índice de Conservación de Pastizales Naturales (ICP) y su posible incorporación a la implementación de los planes de manejo de la Ley de Conservación de Suelos”.

En esa cita, el director de Recursos Naturales de la Provincia de Entre Ríos, Claudio Ledesma, explicó los alcances de dos declaraciones de Interés y Beneplácito de la Cámara de Diputados, así como también la resolución de la propia Dirección. Para Ledesma, “la incorporación del ICP en el ejercicio de la Ley de Conservación de Suelos, permitirá el ingreso a la misma de nuevos productores y en particular ganaderos”.

 

UN CAMPO FERTIL PARA TRABAJO COOPERATIVO

Así como el “Proyecto de Incentivos Oficiales a la Conservación de los Pastizales Naturales del Cono Sur de Sudamérica”, existen otros esfuerzos para conservar estos ecosistemas en Paraguay. Desde organizaciones que protegen las aves, hasta las que trabajan con asociaciones agropecuarias. Lo resaltante de estas iniciativas es que –además de brindar las herramientas y conocimiento sobre estos temas– motivan al gobierno a que tome las riendas de estos cambios respecto al uso de tierras que en el futuro no sólo beneficiaran a los que viven gracias a los recursos que ofrecen estas zonas de importante biodiversidad, sino también a los que consumen lo que se produce en los pastizales.

Como en todo proyecto, en el Proyecto del Cono Sur también existen riesgos reconocidos. Algunos de los principales obstáculos están relacionados a la ausencia de políticas de Estado vinculadas a la conservación de la biodiversidad en ciertos estados, provincias o países.

Peligros como la falta de continuidad, una vez creada la plataforma de herramientas para los incentivos o la falta de recursos para la aplicación de los incentivos en el futuro e incluso una eventual ausencia de capacidad institucional para su aplicación también son preocupantes. Así como dificultades para una operación coordinada entre los distintos países.

 

Jaime Tranca es Redactor de Actualidad Ambiental SPDA. Lo puedes encontrar en jtranca@spda.org.pe.

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