Percepciones del sector privado en cuanto a REDD+ en América Latina

24 de abril de 2014 Caroline Puente y Roberto Gómez Charry

El intercambio regional organizado por Valorando Naturaleza e ICAA realizado en Bogotá a final de febrero contó con la participación de actores del sector privado implementando REDD en América Latina. Aquí resumimos lo que aprendimos de ellos acerca de sus motivos de inversión en REDD, y respuestas a los riesgos.  Vemos de cerca un análisis sobre cómo la implementación de REDD en un enfoque anidado-o jurisdiccional podría afectar a inversionistas.

Cuatro presentadores del Carbon Disclosure Project, Carbon Neutral Co., South Pole Carbon y Carbon Decisions hablaron durante nuestro Intercambio Regional sobre los intereses, riesgos, alternativas y posibles implicaciones que los mercados de servicios ambientales tendrían para ellos, especialmente las compensaciones de carbono. Asimismo, proveyeron algunos ejemplos de proyectos de este tipo en Latinoamérica.  

Uno de los puntos que más se destacó durante las presentaciones y discusiones fue el interés creciente por parte de las compañías privadas en reducir la deforestación y apoyar proyectos de conservación. Zubair Zakir, de Carbon Neutral Co., explicó que cofinanciar este tipo de proyectos les permite diferenciarse de la competencia y ganar un reconocimiento adicional de su marca, lo cual atrae nuevos negocios y establece nuevas relaciones y comunicaciones con las partes interesadas. También les permite responder a la presión ejercida por la clientela al gestionar sus emisiones de carbono, y fomentar el compromiso y la capacitación de sus empleados en este respecto. Finalmente, financiar este tipo de proyectos promueve la búsqueda de soluciones innovadoras y los prepara mejor para futuras regulaciones. 

FINANCIAR REDD ES UN RIESGO QUE SE PUEDE MANEJAR

Zakir explicó igualmente que a pesar de que financiar proyectos en conservación de los servicios ecosistémicos puede ser ventajoso, implica grandes riesgos que pueden afectar la productividad y el éxito económico de las compañías privadas. Por ejemplo, si el proyecto financiado fracasa, la reputación de las compañías patrocinadoras quedaría en entredicho. Existen también riesgos técnicos y comerciales: los primeros están relacionados con las regulaciones en el suministro de bonos de compensación de proyectos forestales, y los segundos están asociados al valor económico y la fluctuación en el mercado de dichos bonos.

Aunque los riesgos no son despreciables, compañías como Carbon Neutral Co. evitan tales riesgos con la adopción de estándares y certificaciones que garanticen la credibilidad de los proyectos; y se interesan solamente en financiar proyectos acreditados por VCS (Verified Carbon Standard), CCBS o Gold Standard por ejemplo, porque es la mejor manera de asegurarse de que las comunidades locales donde se llevan a cabo los proyectos están recibiendo los beneficios estipulados. Por esta razón es fundamental que las certificaciones sean compatibles, seguras y rigurosas. 

Zakir mencionó finalmente que promover la transparencia del mercado y tener una contabilidad abierta ayudaría a crear un mercado seguro en el que el sector privado pueda financiar la protección de los servicios ecosistémicos y el mejoramiento de la calidad de vida de las comunidades locales, sin poner en riesgo su reputación.

 Panel discusión

TRES FORMAS DE IMPLEMENTAR REDD+ DENTRO DE UN ENFOQUE ANIDADO (JNR) 

Aunque REDD representa una buena opción que beneficiaría a todas las partes involucradas y sus riesgos pueden ser mitigados, el principal reto ahora es convertir a REDD en una realidad, y para esto es necesario determinar la mejor forma implementarlo de manera exitosa. 

Lucio Pedroni, de Carbon Decisions International, habló sobre el “enfoque anidado” de REDD (nested approach – JNR) como de una de las mejores maneras de encarar este reto. El JNR es un mecanismo nacional (para y entre gobiernos) que define las reglas para canalizar la inversión hacia iniciativas REDD+, y que fue propuesto por un grupo de países latinoamericanos en la Convención de las Partes de la CMNUCC para incorporar REDD+ en su legislación y su jurisdicción. 

 Lucio presentó tres posibles situaciones a las cuales los gobiernos se verían enfrentados en caso de utilizar un enfoque anidado de REDD:

El primero es un escenario donde no se tienen reglas claramente definidas, probablemente de transición. Los costos de preparación y de generar una línea de base serían bajos (sólo para el proyecto). Pero sería un escenario lábil e inestable que, por una decisión gubernamental, podría cambiar fácilmente a un sistema donde los créditos obtenidos previamente por los proyectos no serían reconocidos internacionalmente. 

El segundo escenario comprendería una jurisdicción con una línea de base, monitoreo y con generación de bonos certificados para la jurisdicción y para los proyectos; es probable que una vez adoptado lo fuera permanentemente. El esquema permitiría que lleguen recursos de financiamiento tanto a proyectos individuales como a ámbitos subnacionales o nacionales previamente definidos.

El tercer escenario comprendería la inversión en programas sub-nacionales o jurisdiccionales que no permitirían que créditos de proyectos entrasen directamente al mercado internacional, y las compensaciones (la financiación) se tramitarían sólo a través de los gobiernos nacionales.

Hasta el momento ninguno de los países de América Latina, y en general del mundo, ha optado explícitamente por alguno de estos escenarios. Por lo tanto, cualquier decisión privada, en proyectos específicos en un futuro cercano, representa un riesgo que los inversionistas privados posiblemente no están dispuestos a tomar. Esta puede ser una de las principales razones por las cuales existe poca inversión en proyectos de Latinoamérica a pesar de tener la mayor oferta de créditos de carbono en el mercado internacional.

 

POSIBLES ESCENARIOS DE JNR: VENTAJAS Y DESVENTAJAS PARA EL SECTOR PRIVADO 

Frente a estos posibles escenarios, Lucio propuso las siguientes opciones para las compañías privadas:

El primer escenario puede ser el más arriesgado para la inversión privada, ya que es potencialmente inestable y deja abierta la posibilidad de que el país migre a uno de los dos escenarios restantes, en el cual los proyectos no podrían comercializar libremente sus reducciones de emisiones verificadas. Dado el caso, los inversionistas que se acogieron a este escenario tendrían un período de transición con la posibilidad de ser ”apadrinados” (concepto derivado del VCS - ‘grandfathering’ en inglés) en el que podrían seguir vendiendo los créditos previamente reconocidos por 10 años más.

El segundo escenario podría representar una oportunidad para el sector privado de entablar un diálogo propositivo con los gobiernos nacionales y de participar en la construcción del esquema de implementación de REDD desde el principio. Sin embargo, este proceso puede ser desgastador, demorado y costoso; es una buena opción cuando existe buena voluntad, confianza, intereses reconciliables, y paciencia en ambas partes.

Por su parte, las inversiones en un país que se acojan a la tercera opción habrían de esperar hasta que se construya una línea de base subregional (o nacional), lo cual podría tomar mucho tiempo - conllevando a la pérdida de buenas oportunidades de negocio. Esta puede ser una buena alternativa para empresas que no necesitan invertir prontamente y/o que no cuentan con el capital necesario para invertir en un futuro próximo.  

 

LAS COMPENSACIONES VOLUNTARIAS EMPIEZAN A GANAR MOMENTUM EN AMÉRICA LATINA

A pesar de que aún no se han definido claramente las estrategias de implementación de REDD en América Latina, existen ya proyectos que buscan mitigar la deforestación y el cambio climático, y que venden bonos de carbono en el mercado voluntario.

Christian Dannecker, de South Pole Carbon, presentó algunos ejemplos que reflejan la tendencia paulatina de los países latinoamericanos  a incrementar sus esfuerzos por reducir y compensar sus emisiones de gases de efecto invernadero con las compensaciones ofrecidas por los desarrolladores de proyectos. 

Grandes empresas privadas como la brasileña Natura y la empresa eléctrica colombiana ISA lideran esta tendencia, compensando sus emisiones con bonos VERs del proyecto Suruí en Brasil y REDD de COCOMASUR, respectivamente. Existen además en Colombia quince medianas y pequeñas empresas que compensan sus emisiones con la iniciativa BanCO2 de Cornare, mientras que las Empresas Públicas de Medellín (también de Colombia) usan sus propios bonos de carbono para compensar sus emisiones. Igualmente, aunque no dentro del mercado voluntario de carbono, algunas aerolíneas latinoamericanas están compensando sus emisiones con bonos generados por proyectos forestales para cumplir con las regulaciones europeas.

Dannecker expuso también el ejemplo de los viñedos chilenos que utilizan sus compensaciones como una manera efectiva de incrementar su competitividad entre los consumidores europeos, quienes son más propensos a escoger productos de origen sostenible.

 

EL PAPEL DE LAS ONG COMO MEDIADORES ENTRE LAS DIFERENTES PARTES ES FUNDAMENTAL

Las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) figuran generalmente como una de las partes involucradas en REDD. Pero ¿cómo pueden las ONG facilitar la implementación y el funcionamiento de REDD en Latinoamérica? 

Varios de los panelistas invitados hicieron un llamado a las ONGs para servir como mediadores y facilitadores en la comunicación entre los sectores privados, públicos y los desarrolladores de proyectos en el campo, ya que la falta de un “lenguaje común” entre las partes ha sido identificada como uno de los grandes obstáculos en la implementación de REDD.

Dicha idea fue ratificada durante las mesas de discusión en las que se concluyó que las ONG pueden ayudar a superar estas dificultades a través de la creación de espacios de encuentro y discusión, y plataformas de información como la ofrecida por Valorando Naturaleza en el Intercambio Regional en Bogotá. 

Dannecker mencionó también que otro rol importante de las ONGs: el de crear conciencia entre los consumidores sobre la procedencia y el valor de los servicios ecosistémicos relacionados con la producción de insumos. De esta manera, la demanda por mercancías de origen sustentable aumentaría y ejercería mayor presión en el sector privado para cambiar sus métodos de producción hacia prácticas que incluyan la conservación de los servicios ecosistémicos. 

 

MIRANDO HACIA LA INTEGRACIÓN DE SERVICIOS ECOSISTÉMICOS EN EL MODELO DE DESARROLLO

Posterior a las presentaciones los panelistas respondieron preguntas como cuál es el servicio ecosistémico con mayor potencial de compra por parte de las compañías privadas. La respuesta  general fue que el carbono es y será posiblemente, en el futuro cercano, el servicio ecosistémico con mayor demanda porque es global, y de fácil manejo y cuantificación. 

Sin embargo, Zakir aclaró que en este momento el sector privado busca también adoptar la protección de la biodiversidad y de los recursos hídricos, y el desarrollo sostenible como su modelo económico. Así pues, proyectos holísticos que incluyan la conservación de otros servicios ecosistémicos relacionados con la cadena de valor como el agua, serían de gran interés para las compañías privadas porque les ayudaría a garantizar su suministro en el futuro y la elaboración de los productos comerciales derivados de la misma. 

 

Caroline Puente es Asistente de Proyecto de VN.org y del Programa de Carbono  del Ecosystem Marketplace. La puedes encontrar en carolineplwells@gmail.com.

Roberto León Gómez Charry Subdirector de Desarrollo Local e Institucional de Fundación Natura Colombia. Lo puedes encontrar en rlgomez@natura.org.co.

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