Propietarios de tierras en Brasil ahora pueden compensar deforestación del pasado con protección futura

23 de mayo de 2014 Steve Zwick

El gobierno brasileño aprobó esta semana un mecanismo que permite a los dueños de tierras quienes hayan deforestado más de su límite legal antes de 2008, compensar su “deuda forestal” por medio de la compra de créditos de dueños de tierras que no lo han hecho. Los proponentes dicen que podría salvar 10 millones de hectáreas de bosque, mientras que las críticas dicen que la ley general aún no contempla muchas sanciones ambientales. 

Hace dos años, el gobierno brasileño desafortunadamente enmendó su Código Forestal, garantizando amnistía a “pequeños” granjas de hasta 440 hectáreas en extensión que han ilegalmente cortado más de su cuota forestal antes del 2008. La enmienda también prometía la creación de un mecanismo que permitiría a los granjeros que aún estuvieran arriba de su límite después de la amnistía, recuperar su “deuda forestal”.

Hace algunos días, el Ministro de Ambiente oficialmente develó ese mecanismo, dando a los dueños de casi seis millones de propiedades un año para registrarse en una base de datos llamada Catastro Ambiental Rural (CAR), el cual está vinculado a un sistema de monitoreo satelital que monitorea el uso de tierra. El programa también hace posible que los granjeros que todavía se encuentran arriba de su límite legal, que puedan ya sea comprar Cuotas de Reserva Ambiental (CRAs) de aquellos dueños de tierra que están por de bajo de sus límites, o bien, donar tierra que está reconocida dentro de las Unidades de Conservación a una agencia ambiental de gobierno. Las CRAs serán comercializadas en la Bolsa Verde do Rio de Janeiro (BVRio), la cual fue lanzada en 2012 por el antiguo jefe de EcoSecurities Pedro Moura Costa.

El anuncio ha sido ampliamente anticipado, y fue abordado dos semanas antes por el investigador brasileño Britaldo Soares-Filho de la Universidad de Minas Gerais, junto con investigadores del Centro de Investigación Woods Hole, la Secretaría de Asuntos Estratégicos y el Instituto de Investigación de la Amazonía (IPAM por sus siglas en portugués).
El equipo publicó un artículo en la revista Science que describe los pros y contras de la nueva iniciativa. En el lado positivo, el equipo dijo que el nuevo sistema crea un mecanismo manejable para la promoción de reforestación y protección de los bosques que aún quedan. Por el lado negativo, el equipo cuantificó el impacto completo de la amnistía y concluyó en dejar a los granjeros libres de mitad del bosque que ha sido ilegalmente talado antes del 2008. Específicamente, dijeron que actualmente hay entre 20 y 22 millones de hectáreas de “deudas forestal” – o tierra que fue ilegalmente deforestada antes del 2008 y no fue perdonada por la amnistía. Sin embargo, la cantidad antes de la amnistía se encontraba en un lugar entre las 44 a 55 millones de hectáreas, dijeron. Lo que significa que un punto entre 22 millones y 36 millones de hectáreas de deuda forestal fueron perdonadas.

Dijeron que de la deuda restante, aproximadamente la mitad podría ser compensada por medio de un nuevo programa.
Los proponentes de la amnistía dijeron que la situación anterior era simplemente insalvable, y que CAR crea un mecanismo que no solamente promueve la restauración y protección de bosques amenazados, sino también crea una base de datos confiables de las propiedades. Esto, provee el tipo de transparencia que los compradores “verdes” de productos de soya, carne y otros productos basados en la tierra necesitan para monitorear de mejor manera sus cadenas de suministros, como fue evidente en el Día de la Tierra en la Reunión Katoomba en Perú.

“Dados los altos costos de reforestación forestal, el intercambio de CRAs podría convertirse en una manera eficiente en costos para facilitar el cumplimiento, mientras se protegen los excedentes forestales que podrían de otra forma ser legalmente deforestados” escribió Soares-Filho y sus colegas. “Un uso balanceado de las CRAs deberían enfocarse en mejorar los atributos ecológicos y funcionales de los paisajes forestales, tales como la integridad del hábitat (y por lo tanto la biodiversidad), stocks de carbono, y la regulación del balance de agua, cruciales para mantener la generación de energía hidroeléctrica en Brasil”.

Concluyen que el nuevo mecanismo es una herramienta valiosa, pero que sólo dará resultados significativos si es combinada con una demanda de grandes compradores, buena gobernanza, y otros mecanismos emergentes.
“Nuestro análisis sugiere que el Código Forestal permitirá deforestación adicional, especialmente en el Cerrado y Caatinga” señalaron. “Los incentivos económicos para conservación de los bosques, incluyendo el Marco para la Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación Forestal (REDD+) de Varsovia, será esencial para auxiliar la implementación del FC y permitir a Brasil a reconciliar de mejor manera la conservación forestal con el desarrollo agrícola”. 

 

 

Steve Zwick es Editor-en-jefe del Ecosystem Marketplace. Lo puedes encontrar en szwick@ecosystemmarketplace.com.

Artículo traducido por Valorando Naturaleza.org.

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