Propietarios o trabajadores sin tierras: ¿En que convertirán los países en desarrollo a las poblaciones rurales?

25 de febrero de 2013 Andy White

Aqui presentamos una mirada a la compleja temática surgida del primer informe de revisión anual de la situación actual de los derechos forestales y de tenencia de tierras en países en vías de desarrollo de la Iniciativa de Derechos y Recursos (RRI, Rights and Resources Initiative, por sus siglas en inglés). En conjunto con el Programa para los Pueblos de los Bosques (FPP, por sus siglas en inglés) se llevó a cabo un panel y el lanzamiento de este importante informe a inicios de febrero 2013.

¿El atajo al desarrollo antes que los derechos y la igualdad?

Como presagio de la apertura de Myanmar (Birmania) al mundo occidental, en noviembre de 2012 el Presidente Obama declaró lo siguiente ante su audiencia en Rangún: «Las reformas deben garantizar que los ciudadanos de esta nación tengan la más fundamental de las posesiones: el derecho a poseer la titularidad de las tierras en las que viven y trabajan». La cuestión es: ¿se mantendrán estos derechos cuando el capital internacional, inyectado por ansiosos inversores y una creciente demanda mundial, entre a raudales en una democracia tan vulnerable como esta?

En 2012 hubo una decisión importante que ocupaba un lugar preponderante no solo en Myanmar (Birmania) sino en muchos otros países en desarrollo: ¿tomarían estos países el camino correcto para llegar a un desarrollo fundamentado en el respeto de los derechos de sus ciudadanos o decidirían, por el contrario, entregar las tierras y los recursos naturales de sus comunidades a inversores internacionales y élites nacionales? Algunos países que han sufrido un atroz subdesarrollo crónico en las últimas décadas se muestran desesperados por reproducir el éxito económico cosechado recientemente por China y Brasil. No obstante, mientras que países como Brasil, China o los otros «tigres asiáticos» impulsaron su desarrollo económico mediante la liberalización de empresas nacionales y el establecimiento de derechos locales de propiedad, muchas de estas naciones en desarrollo están vendiendo el futuro político y económico de sus ciudadanos a cambio de la ilusión de un desarrollo inmediato.

Las desigualdades que se originan al tomar decisiones como esta perpetúan el riesgo de la «maldición de los recursos», por la cual unos pocos se benefician del crecimiento económico de un país, mientras la mayor parte de sus ciudadanos quedan atrapados en la pobreza, sembrándose así conflictos internos e  inestabilidad política. Hay estudios que demuestran que, con vistas al futuro, este destino sólo puede evitarse si los países eligen sistemas democráticos, transparentes y participativos, lo cual conlleva crear primero una sociedad civil sólida que reconozca los derechos locales de propiedad, mantenga informados a los ciudadanos y responsabilice a los líderes, antes de negociar la venta de recursos vitales para el país.

Según un análisis llevado a cabo recientemente por la Iniciativa para los Derechos y Recursos (Propietarios o trabajadores sin tierras: ¿En que convertirán los países en desarrollo a las poblaciones rurales?) (disponible pronto en español), Liberia constituye el banco de pruebas de muchas de las opciones características del dilema que plantea este «atajo del desarrollo». Por un lado, este país ha avanzado considerablemente en la reforma de su sistema actual de derechos de tenencia de tierras, uno de los elementos más importantes de la plataforma de consolidación de la paz que se creó tras la guerra civil. Por otro lado, el Gobierno de Liberia ha decidido reactivar su economía aumentando la extracción con fines comerciales de recursos, especialmente minerales y madera, y fomentando las plantaciones agrícolas. A pesar de las promesas del Gobierno y los inversores, la apropiación de la tierra y los recursos de Liberia por parte de inversores extranjeros no ha traído consigo la prosperidad. De hecho, ya hay claros indicios de que esta receta para alcanzar el desarrollo con tan poca visión de futuro en realidad está provocando nuevos conflictos y despojando de sus bienes a una población ya empobrecida.

La decisión que tome la Presidenta de Liberia, Ellen Johnson Sirleaf, premio Nobel de la paz en 2011, acarrea una gran importancia a nivel mundial, ya que ella es una de las copresidentas del grupo que elabora los planes para los objetivos de desarrollo para el periodo posterior a 2015. No respetar en su propio país los derechos locales sobre los recursos no auguraría nada bueno para las prioridades de la futura hoja de ruta del desarrollo mundial.

Un sólido panel de expertos moderado por el periodista Fred Pearce en Londres debatió las consecuencias de este tipo de decisiones el 5 de febrero. Expertos en derechos de tenencia de tierras en Asia, África y Latinoamérica examinaron las medidas que deberían tomar en 2013 los gobiernos, la sociedad civil y el sector privado para combatir el riesgo existente de conflictos basados en desacuerdos sobre el aprovechamiento de los recursos. En última instancia, la pregunta fundamental que se planteó a los integrantes del panel y, por extensión, también a los líderes mundiales fue la siguiente: ¿se convertirán los países en desarrollo en sociedades con ciudadanos propietarios o trabajadores sin tierras? Vea el debate en español aquí.

 

Andy White es Coordinador de la Iniciativa de Derechos y Propiedad. Lo puedes contactar en .

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