Pueblo amazónico demuestra que salvó el bosque, se convierten en primeros a generar créditos REDD+

24 de junio de 2013 Ecosystem Marketplace

Comunidades indígenas han sido por mucho tiempo los guardianes más responsables del bosque – un papel del cual se beneficia el mundo entero, pero que les ofrece poco a manera de compensación económica. Los Paiter Suruí de Brasil han tomado un paso grande hacia cambiar esto al convertirse en la primera comunidad a demostrar que sus acciones salvan el bosque, y de ganar el derecho de generar créditos por el carbono que almacenan en los arboles.

Hace cuatro años, los indígenas Paiter Suruí de la Amazonia brasileña votaron para transicionar la base de su bienestar económico desde actividades madereras y otras que requieren la tumba del bosque, hacia actividades que lo conservan. Para financiar este cambio, buscaron obtener créditos para el carbono capturado en lo arboles bajo un mecanismo conocido como REDD+ (Reducción de Emisiones de Deforestación y Degradación, y manejo sostenible del bosque).

A inicios de este mes, una auditoría independiente confirmó que se habían convertido en el primer pueblo indígena en el mundo a desarrollar su proprio proyecto para generar créditos REDD+ bajo los criterios rigurosos del estándar de Carbono Verificado (o VCS, por sus siglas en inglés), que requiere procedimientos de validación y verificación detallados. Su éxito ahora puede ser replicado por otros pueblos indígenas quienes por mucho tiempo han sido los gerentes más eficientes de la tierra y juegan un papel clave al frente del combate al cambio climático.

“REDD+ es un mecanismo que unifica nuestros valores con aquellos del mundo capitalista no-indígena”, dice el Jefe Almir Suruí, quien concibió el proyecto en 2007. “Este es nuestra contribución a la preservación del bosque, pero proyectos como este solo pueden lograrse con gente que tiene una perspectiva de mediano a largo plazo”.

El proyecto inició cuando el Jefe Almir se acercó a la organización sin ánimo de lucro, Forest Trends, para ver si financiamiento de carbono podría ser usado para preservar el bosque. Forest Trends contrató al bufete de abogados de Baker & Mackenzie para ver si los Suruí de hecho eran dueños de los derechos de carbono en sus árboles. Con esa confirmación en manos, trajeron a IDESAM (Instituto de Conservación y Desarrollo Sustentable del Amazonas) para determinar que partes del territorio de 248,147 hectáreas corrían mayor peligro, y para estimar el contenido de carbono. Idesam hizo un cálculo conservador concluyendo que más de 5 millones de toneladas de dióxido de carbono serían emitidos si los Suruí no actuaban ágilmente.

Durante los siguientes dos años, el Jefe Almir trabajó con socios tradicionales de los Suruí, Kanindé (Asociación de la Defensa Etnoambiental Kanindé) y ECAM (Equipo de Conservación de la Amazonia) para ayudar a los miembros de los Suruí entender el proyecto de acuerdo a los principios de Consentimiento Libre, Previo e Informado (CPLI) de acuerdo a la Convención 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).  En 2009, los cuatro clanes y 25 pueblos de los Suruí votaron para imponer y hacer cumplir un moratorio a la actividad maderera, y para trabajar con Idesam para asegurar que los impactos de las acciones de los Suruí fueran medibles, reportables y verificables.  En 2010, Funbio (el Fondo Brasileño de Biodiversidad) se unió a la alianza para crear el Fideicomiso Suruí, y para asegurar que el ingreso del proyecto se manejara de manera responsable y transparente. Desde entonces, autoridades locales, incluyendo Funai (la Fundación Nacional del Indio en Brasil), endosaron el esfuerzo como un proyecto modelo.

Después de revision extensiva multidisciplinaria llevada a cabo por expertos independientes, el cuerpo directivo del VCS y la Alianza de Clima, Comunidad y Biodiversidad acordaron en 2012 que los pasos siendo tomados por los Suruí podrían secuestrar al menos 5 millones de toneladas de dióxido de carbono durante 30 años a la vez que se protegía hábitat crítico de bosques tropicales. La verificación, sin embargo, requirió auditorias adicionales por Imaflora (el Instituto de Manejo y Certificación Forestal y Agrícola del Brasil) y la organización Rainforest Alliance para asegurar que esos pasos de hecho estaban siendo tomados. Durante este tiempo, los Suruí dedicaron guardianes y trabajaron con los comunitarios y autoridades del gobierno para proteger sus bisques.  

“Ha sido un viaje largo y arduo”, dice el Presidente y Director Ejecutivo de Forest Trends Michael Jenkins.  “Pero por ser los primeros, los Suruí han creado un modelo para otros pueblos indígenas en la Amazonia”.

Forest Trends es una organización internacional sin fines de lucro basada en Washington DC cuya misión es mantener, restaurar y mejorar los bosques y otros ecosistemas naturales conectados, que proveen procesos que sustentan la vida, promoviendo incentivos que parten de una amplia gama de servicios y productos ecosistémicos.

 

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Articulo traducido por Valorando Naturaleza.

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