Sierra Gorda: estrategias sociales para la conservación

24 de octubre de 2009 Roberto Pedraza R.

Valorando Naturaleza presenta el testimonio de una innovadora lucha por conservar el patrimonio natural en el corazón de la Sierra Madre Oriental en México.

En el cuerpo principal de la Sierra Madre Oriental, al este de la Reserva de la Biosfera de la Sierra Gorda y colindando con las profundas cañadas que forma el río Santa María al cortar de tajo a la sierra, aún se encuentra una zona con amplia cobertura forestal que da hogar a una variedad de ecosistemas y especies de flora y fauna amenazadas y en peligro de extinción, razón por la cual se encuentran algunas de las zonas núcleo de la reserva más silvestres e inaccesibles.

Desde ecosistemas templados a tropicales, los bosques de la zona aún cuentan con la capacidad de albergar especies como el hocofaisán y el jaguar, que necesitan condiciones de poco disturbio para sobrevivir, y que su presencia cobija a su vez la permanencia de una variedad de especies menores. Estos santuarios para la vida silvestre, son propiedad de pequeños propietarios que desarrollan actividades ganaderas y de extracción de madera en estos bosques.  Estas actividades, han repercutido negativamente en la vida silvestre de múltiples maneras.  La afectación principal, es que ha interrumpido procesos de sucesión de las especies forestales, ha provocado incendios forestales así como la persecución y caza de pumas y jaguares ya que atacan al ganado bovino.

Debido a esta situación, la Dirección de la Reserva de la Biosfera Sierra Gorda y el Grupo Ecológico Sierra Gorda, trabajan con los propietarios locales de esta amplia zona, en una variedad de estrategias para ofrecer a los mismos una alternativa real para la conservación de sus recursos naturales.  Aprovechando la voluntad de las comunidades de trabajar de manera conjunta, se han emprendido una serie de acciones que permitirán ir dando un giro a las actividades productivas de las comunidadedes locales y sentar las bases para una economía de la conservación en la zona.

Sumando voluntades

El primer esfuerzo en este sentido, consistió en incluir a varios propietarios del área, que por años han sufrido daños a su ganado por los grandes predadores, en el Programa de Pago por Servicios Ambientales Hidrológicos de la CONAFOR.  El acuerdo para la entrega del recurso, fue que sacarían al ganado de los predios beneficiados, permitiendo la regeneración de los bosques de la zona y una menor presencia humana en el hábitat del jaguar.  En este sentido, se han sumado recursos del Global Environmental Facility (GEF por sus siglas en inglés) correspondientes al proyecto “Conservación de la Biodiversidad en la Reserva de la Biosfera Sierra Gorda” por Renta para la Conservación, así como de la Fundación Gonzalo Río Arronte por concepto de protección de cuencas hidrológicas, proyectos con propósitos distintos, pero que igualmente inciden en la conservación de la diversidad. 

Asimismo, se integró en terrenos de propietarios locales la UMA (Unidad de Manejo y Aprovechamiento de la Vida Silvestre) “La Tierra del Jaguar” con cerca de 6,000 hectáreas, que pretende dar un giro cinegético a la economía local y eliminar gradualmente el ganado bovino, aprovechando las poblaciones naturales del venado cola blanca y habiendo realizado ya la reintroducción de guajolote silvestre y jabalí de collar, especies anteriormente extintas en la zona con miras a su aprovechamiento.

El año pasado se vendieron los primeros cintillos para el aprovechamiento de venado a cazadores foráneos y próximamente se iniciará la construcción de un albergue rústico para complementar la oferta al turismo cinegético.

Por otra parte, se han emprendido labores de investigación que complementarán esta estrategia de conservación.  Por un lado, se realiza el monitoreo de las poblaciones de jaguar, con el fin de estimar su abundancia, dispersión y disponibilidad de presas con cámaras Camtrakker, labores que complementarán un amplio esfuerzo interinstitucional para la protección de este felino en la Sierra Madre Oriental desde Nuevo León a la Sierra Gorda.

En lo que respecta a la valoración de los servicios ambientales hidrológicos que prestan los bosques de la zona y la capacidad de almacenamiento de CO2 de tres tipos de vegetación en la reserva, se realizan estudios en conjunto con el Centro de Calidad Ambiental  del ITESM, lo que constituye un proyecto piloto único en México. 

La suma de voluntades locales en las comunidades, el contar con investigaciones que respalden propuestas y la capacidad operativa y de concertación del GESG y de la Dirección de la Reserva, sin duda permitirán ir consolidando nuevas estrategias de conservación, replicables en otras áreas y que ofrezcan productos ecosistémicos integrales y adecuados a las condiciones de extrema pobreza.

Roberto Pedraza es Asistente Técnico del Grupo Ecológico Sierra Gorda I.A.P., y Jefe del Programa de Tierras para la Conservación. Lo puedes encontrar en gesgiap@prodigy.net.mx.

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